23.3.07
Sentía que todo iba mal, no había forma de recuperar lo perdido.
Sentía que ya no le importaba, que era un minuto más de su existencia.
Y a la vez que sentía todo eso, comenzó a dejar de sentir.
Recordó aquella calle en la que se vieron la primera vez recordó las primeras palabras, el primer beso, la primera vez que se amaron en la oscuridad de aquel cuarto.
Y a la vez que recordaba todo eso, comenzó a morir
Él la buscó hoy en aquella calle, en aquel cuarto y fue a encontrarla en sus largos y acostumbrados silencios.
Alba Cebrián Estevez
12.2.07
Esperaba un taxi sobre las dos de la tarde. Algunos viandantes caminaban con prisas entregados a la tarea de reencontrarse con sus propios pensamientos. Otros estaban sentados en las terrazas ocupados en las tediosas charlas de mediodía. Había mariposas blancas volando por los alrededores del parque. Entonces me di cuenta: el tiempo se estaba espesando. Hasta que el reloj de la plaza se detuvo, los coches quedaron parados, los gestos se convirtieron en muecas congeladas y las mariposas decoraron el espacio con lunares blancos. En ese preciso instante vi la luz verde de un taxi. No pude levantar la mano.
Esther (alias Sonámbula)
Soledad. La sensación puede volverse asfixiante, pero todo es una cuestión de enfoque. Cíclicamente acababa sentado él solo en el sofá de su pequeño apartamento con vistas a un triste patio de luces, y siempre solo. Al principio pensó que nunca se acostumbraría y que algún día, antes o después, acabaría con la cabeza dentro del hornillo de butano. Pero entonces se cruzaba en su vida la mirada de unos ojos claros y todo volvía a tener sentido. Al menos por unos meses. Y así desde los dieciocho. Pero no obstante, siempre se sentía solo. Y ya no le importaba.
Raúl García
Callada y melancólica en mi habitación oscura aspiraba escribir un cuento de cien palabras y comencé a pensar el tema, imaginé el azul del cielo, recordé el verde de la montaña, navegué por el infinito del mar, sentí el calor del desierto, me estremecí con el frío de la nieve, caminé despacio por bosques encantados, me hundí en lo profundo del infierno, me entrometí en la paz del cielo, visité tantos lugares queriendo hallar la idea perfecta para ser plasmada que ahora ya no puedo recordarlos. Y finalmente entendí que solo cien palabras no son suficientes para escribir un cuento.
Anny Mariet Ramírez
20.11.06
Miguel, un novel escritor, no podía terminar su novela porque había perdido su inspiración. Sin dejarse vencer, se caracteriza en lo posible en el protagonista. Entonces salió en busca de una musa terrenal.
En un restaurante encuentra a Margarita, poseedora de un cabello y una sonrisa iguales a su heroína. La invita a vivir con él. Accede, interesada únicamente en la promesa de mantenerle llenos el refrigerador y las despensas.
Todo iba muy bien, hasta que un día Margarita, al acabarse las provisiones, encontró vacías las despensas. Empeñado con el tendero, Miguel no quiso volverlas a surtir.
Indignada, se largó.
Ruth Pérez
27.9.06
NOVENTINUEVE. Es cuenta regresiva y mientras avanzo voy perdiendo oportunidades para contarlo: a medida que cuento, la cuenta es menor. Disminuye el número y aumenta la urgencia, pero no puedo parar y sigo contando sin contar: sólo faltan SESENTIUNA. Ya ves, no es fácil contar un cuento al revés... pero sigamos intentando interesarte, que en eso consiste el arte. Cien palabras tenía el párrafo en que consistía el relato, pero todo relato cobra sentido sólo al final. VEINTITRÉS palabras faltaban y ahora me quedan QUINCE, que bastarán para decirte que la literatura comienza cuando la palabra se reduce a CERO.
29.3.06
Ante todo, recogió sus efectos menos personales, las cartas del banco que nunca abrió, un manual de una radio que por error empaquetaron en su televisión, todas las corbatas que le regalaron en sus cumpleaños, el traje gris de su trabajo y por supuesto las últimas revistas de aquella publicación que nunca solicito y de la que no pudo darse de baja. Cerró cuidadosamente todas las puertas de su casa con llave o cerrojo, cruzó su pasillo, abrió la puerta de su casa, desplegó su paraguas, puso su sombrero en el suelo y por último se escondió en él.
Zafyro
20.3.06
Luz violeta / azul. Cámaras de humo. Bestias sudando. Hembras de tetas marchitas mojadas de cerveza. Machos perversos de vergas cobardes.
Mila hace su ingreso tras una cortina de humo. Su sonrisa labial azul, soledad, cocaína,
Mila danza, violenta, drogada, venérea y solitaria.
Miles de hombros desnudos, de miles de mujeres casi desnudas. El DJ vuela en la burbuja de acero. Castiga a las almas perdidas con una mixtura de compases que dejan cardenales en la piel.
Tecno endiablado, la masa silba, son sucias serpientes en celo. Mila, cocaína, un vestido negro, gafas negras y medias negras. La noche enfila tinieblas...
Juan Carlos Moya
22.2.06
Somos personajes de GAME BOY y disparamos. Tu mamá dispara contra el pollo, tu papá dispara en el baño contra las cuatro paredes, y la gente de la calle dispara contra la gente de la calle y especialmente contra la gente que está más cerca. Como decía un Nóbel alemán, ?el reino abstracto de la física teórica me dificulta la existencia?. Y disparó contra todos, pero el muy genio usó salvas, así que lo hicieron miembro en las academias de Göttingen, Baviera, Sajonia, Prussia, Suecia, Rumania, Noruega, España, Roma y Lincei. Y también lo galardonaron con el premio Nicolás Copérnico.
7.2.06
Ya habíamos cenado y aun no me había dicho nada.
Antes de sentarnos a la mesa me comentó que tenía que explicarme algo que no me gustaría oír.
Intuía qué podía ser pero no quería anticiparme a los acontecimientos.
- Nuestro amor es imposible – me dijo por fin – y el inconveniente no es sólo la diferencia de edad.
¿Qué me está diciendo? El único posible obstáculo que yo veo son los diecisiete años que nos llevamos. ¿Qué quiere decir?
- Hay un gran problema entre nosotros dos. Descubrí que tu eres la madre que me abandonó.
Montserrat
La ciudad de las almas errantes era verde. El césped brillaba dando la
sensación de humedad, los bulevares resistían las olas de viento y de
vandalismo y los setos crecían por la noche adoptando simpáticas
formas para el nuevo día. Los buenos olores ya no se echaban de menos
en invierno. La ciudad verde era, por ley, la única que no cesaba las
veinticuatro horas durante los trescientos sesenta y cinco días del
año. Aún se recuerdan con estremecimiento las duras investigaciones en
la ciudad del dinero, bajo la sospecha de que numerosos autómatas
trabajaron largas madrugadas, ilegítima y silenciosamente.
Alejandro Romeo
Vaya valla que se halla en el valle, lleno de bayas y caballos bayos, de valladares, balluecas y ballicos del posesor velludo vallisoletano, baladrón con su ballesta y banderillas, villano con bolsillos llenos de bellotas y de monedas de vellón pilladas con pillería en el billar. El bellaco va a la villa, con sus reales de vellón. Canta villancicos mientras arma la billarda contando cazar un billón, yantar bollos con el boyero y liar bulla bullanguera bullendo bullón ante el bullaje con su bullicio bullidor de velluteros y velleras rompe vajillas.
Gaspar Fraga
24.5.05
Con seis años Pablo dejó de tener miedo de los monstruos escondidos en armarios.
Iba creciendo.
Se convirtió en padre y esposo.
Trabajaba tanto que apenas iba por casa.
Sus hijos ni le echaban de menos y su mujer tenía su propia vida.
Pasaba el día en la oficina, viajando...
Un día Pablo salió antes del trabajo y se dirigió a casa.
Al llegar se encontró solo.
Subió a la habitación... se sintió vacío.
Abrió el armario para guardar la chaqueta, y al mirarse al espejo...
Con cincuenta años Pablo volvió a tener miedo de los monstruos escondidos en armarios.
Alba Cebrián Estévez
18.4.05
El fue durante muchos años conserje y amigo de aquella escuela efervescente; de todos los niños, especialmente de ella siempre tibia y cercana a su mano. Ella, la del registro más alto y limpio para las consignas hacia los tiempos anunciados.
Los ojos de mirar tantos cristales rotos la descubren. Sus miradas se cruzan. Ella ladea algo su cabeza y afirma el paso en la calle de los desfiles y las gargantas desbordadas. Asegura su mano al brazo que la conduce liviana en otra lengua y se pierde poco a poco, allá, donde los ojos del viejo, apenas pueden recordar.
Juan Eduardo Bernal Echemendía
Mira al cielo y nunca te rindas, no sufras si te ha hecho daño... Si es el peor por quien suspiras, demuéstrale que, aunque no lo crea, vales algo...¡Corre!, ve y dile a voz de grito que pisarte no es tan fácil y que aunque sufras tanto no eres frágil. Y si por un momento te fijas, en sus ojos verás cenizas de un orgullo que has quemado y que ahora te pide vida porque añora tus caricias, porque añora tus besos, porque su amor no se ha muerto y sigue vivo por mucho que lo mantenga en silencio...
Mari Carmen Garrido
Hoy he visto mi infancia en sus ojos. O ellas la suya en los míos, qué más da. Venero sus años de ilusión feroz, de alegría sin diques. Y más que nunca he agradecido poder trazar en un papel muñecos y fantasías que hicieran sonreír. Me he zambullido feliz en ese darse inagotable que es sólo para los pequeños, dejándome mecer por esa bendición de creer que todo es posible si se desea de verdad. Él, que compartía esos momentos, también ha sido niño conmigo.
Han dicho mi nombre con una sonrisa. Y sé que hoy dormiré con su sueño.
Laura
Salía apurada de mi casa, como de costumbre, para ir al trabajo y de pronto vi una imagen que me impactó y en cierta manera cambió el rumbo de mis pensamientos.
Venía caminando el barrendero, haciendo su trabajo, detrás estaba el sol, que iluminaba su figura y arriba de su cabeza, un montón de palomas volando.
No era terrenal, fue como ver una postal del paraíso.
Me pregunté ¿a qué se debía tan celestial acompañamiento?
Al llegar a la esquina tuve mi respuesta, tenía su bolsillo lleno de migas de pan que le permitía, tener un oficio de alto vuelo.
Lidia Cabrera
6.4.05
Conozco muy bien mi trabajo, señor. Nunca antes había errado mi objetivo y no es justo que pase a la historia como un principiante. Créame, ella era tan hermosa que me tomé un minuto para contemplarla antes de hacer mi trabajo, cosa que ?reconozco- jamás debería haber pasado. Vi que alguien iba detrás suyo escondiendo un revólver y al ponerse a la par le disparó en medio del pecho. Crucé la calle desesperado porque vi que aún respiraba y cuando miré alrededor solo vi un policía...y yo con una foto de ella en la mano. No me cree, verdad ?
Darío Blanco
El otro día vi, caminando por la estación, un perro de la calle. Era un perro más, como tantos otros. Este también tenía los ojos tristes y vidriosos. Reposaba acurrucado sobre la vereda fría. Yo me detuve a mirarlo, como hago siempre con los otros perros. Y le susurré palabras de cariño, como suelo hacer. Al oírme, levantó la cabeza y me miró. Al escucharme, movió tímidamente su cola. De entre sus patas, veo correr un hilito de orín No sé si fue de felicidad o de tristeza. Pero lo acaricié y seguí mi camino, llorando, como tantas otras veces.
Gala
Mi hijo de cuatro años llegó de la escuela con las gafas puestas, seguro. Lo traje yo mismo. Pero a la media hora ya no las llevaba. Durante dos semanas he buscado sin éxito por todos los rincones, he revuelto infructuosamente en cada mueble, armario, baúl, caja o cajón. Las doy por perdidas. Él sostiene que se le cayeron en la calle. Más concretamente en el zoo. Asevera incluso que se las comió un tigre. Hoy he leído en la prensa que un tigre del zoológico sufrió una hemorragia gástrica. Por si acaso, he decidido releer algunos relatos de Borges.
Albert Rossell
Un día muy soleado llegó a nuestro poblado un hombre de la tribu vecina. Quería convencernos de pactar un armisticio para acabar con las continuas escaramuzas que menguaban los censos de ambas comunidades. Empleaba algunas de nuestras palabras y atuendos, y al principio siempre sonreía... Pero ya nuestros líderes nos habían prevenido contra esos vocablos pronunciados con acento inconfundiblemente foráneo, contra esas pinturas, amuletos y abalorios del forastero -torpes remedos de los nuestros-, que sin duda perseguían ofender nuestras tradiciones y contaminar nuestra lengua, como corroboraba su sonrisa hipócrita. Todavía refulgen bajo el sol las piedras con que lo lapidamos.
Albert Rossell
¿Por qué quieres que cambien las cosas?
¿Acaso te van mal tus asuntos?
Tu mujer está más feliz que nunca, jamás te respeto tanto como ahora.
Te encuentras seguro de ti mismo, no tienes dudas de tu matrimonio,
rindes el doble en el trabajo y tu jefe esta pensando en hacerte supervisor.
Se acabaron esas lagunas mentales tan amargas y negras, los temblores se marcharon para no volver, te ves mejor y además te sobra tiempo para tus amiguitas.
A todos nos mejoro la vida. Dime entonces, por qué diablos quieres que deje de ser el amante de tu mujer...
Eratostenes Rueda
-Carta.
Necesitaba un uno, pero con medio ya habría bastado. Le salió un tres, insuficiente en ocasiones, excesivo para el momento.
-Paso.
El otro se rió complacido.
-Has perdido, Dios, te toca ser el Bien.
Dios permaneció unos instantes sentado ante la mesa de juego contemplando cómo el Demonio se alejaba. Trató de contenerse, pero no pudo, las entrañas se le retorcían reclamando la venganza más visceral. Había perdido la partida. Aquel día creó el Mundo, como quien caga duro. A lo lejos, alguien, con cierta perplejidad pero con un deje de retintín gritó:
-¿Pero no era yo el Mal?
Agustí Sanfeliu
28.3.05
Uno de estos días se lo digo. Sólo necesito un poco de valor como para
mirarlo a los ojos y arrojarle mi verdad sin temer las consecuencias.
Un poco de pena me da, la verdad, el pobre nunca se ha dado cuenta,
pero es cierto que tampoco hemos llegado a mayores. No quisiera que le
ocurra como al de aquella película, que descubrió un macho donde creía
ver una hembra. Por eso, uno de estos días, antes de que la pasión nos
arrastre, antes de que sea tarde, antes del asco y del rechazo, me
decido y se lo digo.
Luisa Axpe
Cuando usted lo crea conveniente, es un decir, no vaya a pensar que lo
mío es una orden perentoria, pero en fin, la película ya ha terminado,
todos comienzan a levantarse de las butacas y quieren salir, así que,
si no es para usted demasiada molestia, le juro que nunca me he
encontrado antes en una situación semejante, en una condición diríamos
bochornosa para ambos, porque estoy seguro de que lo será también para
usted cuando caiga en la cuenta, digo, que me gustaría, en fin, cuando
usted lo considere apropiado, y sin ofensas, quisiera que me devuelva
mi zapato.
Luisa Axpe
15.3.05
Una gota de sudor bajaba por mi escote mientras me bebía el último trago de la cerveza caliente de ayer. Hoy me había dado por el jazz, no se por qué pero me sentía lánguida. El sol me da en los ojos y no pretendo apartarme de el mientras espero a que llegue un mail que me saque del adormecimiento. No puedo esperar más la respuesta, necesito salir de aquí y ser persona? necesito saber que no estás tan lejos, amigo mío, sólo tú sabes interpretarme en momentos de sudor y cerveza. Ven, tira de mi, llévame a los bares.
Boopy
11.3.05
Esta mañana al salir de la ducha vi que eran dos los que me habían abandonado, no resentí la perdida pues hay todavía miles que están conmigo, en el almuerzo vi que mas de cinco me habían dejado, ahí si que me preocupé. ¿sSete en menos de doce horas?, ¿que pasa?, ¿que es lo que esta mal?
Me levante sin terminar el almuerzo, fui a mi escritorio para darme cuenta que me habían abandonado por lo menos diez más y no me había dado cuenta... a mis lectores espero me comprendan lo que pasa es que me estoy quedando calvo.
Gonzalo Moscoso
Una gota de sudor bajaba por mi escote mientras me bebía el último trago de la cerveza caliente de ayer. Hoy me había dado por el jazz, no se por qué pero me sentía lánguida. El sol me da en los ojos y no pretendo apartarme de el mientras espero a que llegue un mail que me saque del adormecimiento. No puedo esperar más la respuesta, necesito salir de aquí y ser persona? necesito saber que no estás tan lejos, amigo mío, sólo tú sabes interpretarme en momentos de sudor y cerveza. Ven, tira de mi, llévame a los bares.
Boopy
Cuando se levantó ese día, supo que no iba sería un día normal.
Bajó a la calle, miró a su alrededor y comenzó a andar. Llevaba la
cabeza agachada, sin mirar al frente, sin saber adónde le llevaban sus
pasos.
Caminó, caminó durante mucho tiempo, sin subir la mirada, sin pensar
en su destino.
Cuando creyó que tenia suficiente, paró. Lentamente subió la mirada y
observó a su alrededor.
Había llegado al infinito. Giró la vista y vio lo lejos que estaba del
mundo real, de SU mundo real.
Entonces lo comprendió. Sonrió y gritó:
- ¡¡ HE VUELTO !!
Caelete
Posa sus pies en la miserable alfombra y con un dolor supremo que lentamente trepa hacia su estómago, acierta a encender la amarillenta luz que se desprende del viejo quinqué. Al instante, vuelve sus pasos hacia la cama y allí sentada, embutida su cabeza entre las piernas, solloza tímidamente. El recuerdo de su pequeña hija, su ?angelito? de ojos azules y cabellera ensortijada, en lugar de amortiguar su sufrimiento, aviva su desgracia, originada por un repugnante engaño. Ahora, sin papeles y con un futuro incierto, espera inquieta que la puerta se abra de nuevo para seguir pagando una macabra deuda.
Vicente Castrillo
24.2.05
El enano ya estaba caminando hacia su muerte. Caminaba por el caminillo del bosque sabiendo que esos serían los últimos pasos que daría. El pobre enano, sabía que no podía hacer nada por evitarlo: era su destino. Nadie podía derrotar al enorme y malvado gigante. Llegó a los dos árboles que indicaban la entrada a la laguna. Cogió aire y recordó la última imagen que tenía de los suyos. Con la cabeza bien alta, Helena entró en la clase, con la excusa inventada ya, por no tener el trabajo hecho, y lista para que le cayera la bronca del profesor.
Alba Cebrián
14.2.05
Después de oír el cuento mil y uno el rey se relajó y acarició a Schahrasad. El hombre capituló bajo el encanto de la joven y decidió acabar con la locura que le había llevado a decapitar a tantas vírgenes en el país.
-Pídeme lo que quieras- dijo el monarca.
Ella deseó un cuento. Escuchar un cuento.
-Lo siento, no sé ninguno.
-Claro- suspiró ella con cierto desdén ?hombres-
El rey percibió el desencanto. Se enojó y entendió que quizás se había precipitado derogando las decapitaciones. Sin que le temblara el pulso ordenó.
Aquella mañana Schahrasad almorzó reina y viuda.
Agustí Sanfeliu
Recorrí infinitas editoriales con el manuscrito, extenuado por el sol revisé
los bolsillos exhaustos y encontré una tarjeta desconocida. En el baldío
había una escalera caracol que descendía hasta una gruta calcinante, oculta
tras una puerta de hierro. Sólo cuando le dije que traía mi última obra me
miró a los ojos y dejó de escribir.
Se vendieron millones de ejemplares en todo el mundo. Volví a las
profundidades a pactar mi próximo libro. Me señaló una silla.
- Usted no entendió-me dijo el Diablo con respeto- aquella fue su última
obra-y echó candado a la puerta de hierro.
Claudio Uribe
25.1.05
Sabe que no tiene escapatoria.
En menos de 5 minutos morirá aplastado sin piedad. El tiempo le va en contra y las paredes son demasiado altas para poder salir con vida. Piensa en como escapar pero uno a uno sus compañeros van desapareciendo. Cada vez más solo, cada vez más aterrado. De repente alguien grita.
"Feliz 2005"
"Por el culo te la hinco"
Está solo. Da gracias a Ramón García por haberse equivocado con los cuartos.
Pero ese chico de 9 años no lo dejará escapar y lo hace desaparecer "y boca y dientes más allá"
Adiós grano de uva.
Salva
Cuando se levantó ese día, supo que no iba sería un día normal.
Bajó a la calle, miró a su alrededor y comenzó a andar. Llevaba la
cabeza agachada, sin mirar al frente, sin saber adónde le llevaban sus
pasos.
Caminó, caminó durante mucho tiempo, sin subir la mirada, sin pensar
en su destino.
Cuando creyó que tenia suficiente, paró. Lentamente subió la mirada y
observó a su alrededor.
Había llegado al infinito. Giró la vista y vio lo lejos que estaba del
mundo real, de SU mundo real.
Entonces lo comprendió. Sonrió y gritó:
- ¡¡ HE VUELTO !!
Caelete
Se atraparon en medio del bosque, sin apenas dar tregua al jadeo. Sucumbieron entre sus brazos confundiéndose bajo las hojas que caían más despacio que deprisa. Los ojos de uno centelleaban contra la piel blanca de la otra y la saliva se mezcló con el sudor. El jadeo cedió al gemido. Alguien gritó ¡se acabó el descanso, sigan!
Los amantes se miraron con pasión y se despidieron con un leve parpadeo.
-Hasta el próximo bosque- susurró ella.
-Sí -rugió el, y continuaron su desenfrenada persecución.
Alguien creyó ver un lobo acechando una virgencita cerúlea.
-Puta- dijeron unos
-Malvado- soltaron otros
Agustí Sanfeliu
Primero empezó por el rojo, pero claro, era el color de la sangre. Cambió entonces por el verde, pero notó que le recordaba a algunos horribles insectos. Probó con el negro, y sintió en él la cercanía de la muerte. El blanco debe resultar, -se dijo- pero éste se le asemejaba a las mortajas fúnebres. Y así fue probando con decenas de colores, hasta que se rindió amargamente. Un último intento con el naranja, que pronto descartó por relacionarlo con los chalecos de seguridad, lo sumió en un profundo pozo creativo. Abandonó la idea y dejó al perro como estaba.
Darío Blanco
21.12.04
Después de intentarlo con los pies de todas las doncellas el príncipe esbozó una mueca de disgusto. A ninguna le ajustaba la zapatilla de cristal. Todas tenían el pie demasiado grande o muy pequeño. Una de las chicas, por decir algo, dijo: -Prueba con el pie del jardinero-. El príncipe, por hacer algo, pidió al asalariado que se dejara calzar. -¡Ajusta! -dijo el noble. Los dos hombres se miraron tiernamente. El príncipe preguntó -¿quieres casarte conmigo? -Sí- respondió el otro. Las chicas del reino respiraron aliviadas. Unas dejaron de encoger sus pobres dedos mientras otras mejoraron de la repentina hinchazón.
Agustí Sanfeliu
Por más que quiera no puedo. Si lo conozco tanto....y me encanta pintar, ¿por qué no logro plasmar esa expresión en una tela ? Intento nuevamente y no lo consigo. No se puede eternizar el amor con óleos. La sonrisa de mi hijo es más que algo que pueda quedar impreso. Pasan ante mí su carita cuando me busca, sus manos... Desisto de mi empresa y juego con él, velo sus sueños, lo miro y vuelvo a llorar sin motivo. Es mejor así. Por la mañana despertaremos juntos y volverá a regalarme la pintura más hermosa que jamás podré pintar.
Darío Blanco
Te llamé y no estabas. La voz del contestador ya no es la mía, (que hasta hace dos días me seguía atendiendo y desconociendo), pero tampoco es la tuya. Dejaste crecer las dudas, las plantas y el odio, esa cosa tan complementaria al amor que nos perpetramos más de tres meses. En otro momento pasaré por tu piso tan rápidamente como pasé por tu vida, a dejarte para siempre siete cartas cerradas, dos rosas que se niegan a morir y cien palabras escritas que jamás me oirás decir. Espero llegues justo cuando salga. Espero me llames. Espero no poder escucharte.
Darío Blanco
1.12.04
Mi vida es blanca, metálica y prestada.Tumbada en una cama de hospital mi actividad consiste en estirar un brazo y repostar vida ajena, horas, años. Cada día, idéntico al anterior empieza con termómetros, tensiómetros y demás aparatos que miden todo lo que se mueva en mi cuerpo enfermo. Siento frío por dentro y por fuera. Llega el desayuno: café con leche sabor a hospital. Comienza a llover. Las 8. Ustedes cuentan palabras yo horas. No dejen de escribir, necesito sus cuentos. Quiero que mi vida siga siendo blanca y metálica.
Quiero que mi vida siga.
Quiero mi vida.
Vida.
Gelines
Después de intentarlo con los pies de todas las doncellas el príncipe esbozó una mueca de disgusto. A ninguna le ajustaba la zapatilla de cristal. Todas tenían el pie demasiado grande o muy pequeño. Una de las chicas, por decir algo, dijo: -Prueba con el pie del jardinero-. El príncipe, por hacer algo, pidió al asalariado que se dejara calzar. -¡Ajusta! -dijo el noble. Los dos hombres se miraron tiernamente. El príncipe preguntó -¿quieres casarte conmigo? -Sí- respondió el otro. Las chicas del reino respiraron aliviadas. Unas dejaron de encoger sus pobres dedos mientras otras mejoraron de la repentina hinchazón.
Agustí Sanfeliu
Por más que quiera no puedo. Si lo conozco tanto....y me encanta pintar, ¿por qué no logro plasmar esa expresión en una tela ? Intento nuevamente y no lo consigo. No se puede eternizar el amor con óleos. La sonrisa de mi hijo es más que algo que pueda quedar impreso. Pasan ante mí su carita cuando me busca, sus manos... Desisto de mi empresa y juego con él, velo sus sueños, lo miro y vuelvo a llorar sin motivo. Es mejor así. Por la mañana despertaremos juntos y volverá a regalarme la pintura más hermosa que jamás podré pintar.
Darío Blanco
16.11.04
Magritte
Desde hace tres horas que dejó su apartamento camina una ciudad que desconoce. Tampoco ha visto a los que solía ver camino a su desayuno en la cafetería. Tampoco estaba la cafetería y tomó su café en un lugar que jamás había visto. La fecha en los rotativos era la correcta pero no había ni una noticia que entendiera. Caminó hacia el trabajo que ya sabía que no iba a encontrar jamás cuando a lo lejos creyó reconocer un rostro y corrió hacia la pelirroja vestida de verde que al escucharlo gritar su nombre lo sofocó furiosa con la almohada.
Resfriado
Me cruzo cada día con ella y no puedo evitar detenerme durante unos instantes reteniendo el olor de su perfume hasta que se desvanece entre el gentío. No la veo, pero intuyo que ella sabe de mi veneración. Mi pasión es ciega, como mis ojos, y se contentan con un orgasmo en las fosas nasales.
Ayer llovió, me mojé y me he resfriado. No siento ningún olor. Llega la hora del encuentro pero no la podré distinguir. Pensará que le soy infiel.
Alguien me roza y deposita muy suavemente un pañuelo en mi mano.
-Toma, para que puedas olerme mejor.
Agustí Sanfeliu
El listado rojo de Dios
Llevo un mes sin ganar una partida. No sé si estoy perdiendo facultades o
si el ángel este, que me han enviado de la agencia es un listillo, cada
vez me los mandan más resabiados.
Dice mi secretaria que un español pide cita para consultar una serie de
dudas existenciales. He respondido con el socorrido fax de los asuntos en
africa y Mesopotamia. Al día siguiente salió el caso en el listado rojo:
ALERTA. El españolito dudoso le tienta el ateismo. Aplazaré la partida de
mañana, de todas formas me iban a ganar entre mi secretario y el ángel
justiciero.
gelines.
Esa frase extraña
Se abren las puertas del vagón. Desaparecen algunos pasajeros. También, irrecuperable, el aroma. Al llegar al trabajo siento frío en el pecho.
29.10.04
Cojo mis canicas y salgo corriendo a jugar al parque, mi madre en la
cocina me espera con su gran sonrisa y sus ojos amorosos con un beso
me dice -vuelve pronto-, en la calle me topo con un muchacho que
orgulloso va con una chica prendida de el, al voltear la esquina un
señor me mira desde su auto, en la acera cruzo un señor mayor que
pasea un perro. Ya en el parque me siento pesadamente en una banca
mientras observo al niño que juega frente a mi con sus canicas ??..
hace tan poco yo era el.
Gonzalo Moscoso
La misma piedra
Se le cayó la cara de vergüenza y al ir a recogerla dudó ¿y si la dejaba ahí, en el suelo? Tan sencillo como olvidar un bolígrafo encima de la mesa, siempre hay dispuestos a recogerlo. Sería una manera de empezar de nuevo, como quien se lava la camisa, limpiando la última cagada. Entonces se percató en él. Se le había roto el corazón en cien pedazos y los recogía uno a uno, uniendo los trocitos con lágrimas.
-No volverá a suceder ?le dijo
-Eres un sinvergüenza ?respondió el infartado-
-Lo sé
Recogió su cara del suelo y se fue.
El Viajero
Se encaminó hacia un pequeño banco de piedra. Encendió un cigarrillo, poniendo una pierna sobre la otra fijando su mirada en un punto perdido del horizonte. Recordó Marrakech, el té de media tarde, con su sabor azucarado. La idea del regreso perforó su pensamiento.
