20.5.08

Chat en cien palabras


ÚLTIMO MENSAJE RECIBIDO


“Luna acaba de iniciar sesión”

Luna dice: hola

Merlín dice: hola..te esperaba

Luna dice: no puedo quedarme, sólo me conecté para saludarte

Merlín dice: porqué?

Luna: tengo ke irme pronto..él está raro

Merlín dice: no t vayas

Luna dice: adiós

Merlín dice: ke haré sin ti?

Luna dice: entiendelo

Merlín dice: pero yo te quiero...

Luna dice: yo también tq

Merlín dice: ...sin ti moriré

“Luna aparece como no conectado”

Un icono gris aparece junto al nombre de ella.

Su mujer entra en la habitación, él está desplomado sobre el teclado...su corazón no late.

“...sin ti moriré”



Pilar Paz

2.5.08

En las sombras de la noche

Entrada la noche, el coche se desvía por un camino buscando las sombras.
Apagadas las luces se besan, se abrazan, desnudan sus cuerpos,
se despojan del miedo y se desatan sus instintos: no hay normas,
no hay leyes, sólo hay sexo, pasión, sensaciones, complicidad.
Sacian sus deseos como si se tratara del último día de sus vidas.
El coche se detiene en una calle de la ciudad. Sólo un adiós, una fugaz mirada.
Él se baja y camina sin volver la vista atrás.
Ella reanuda la marcha sin mirar atrás.
Él vuelve con su mujer.
Ella vuelve con su marido.

Pilar

21.4.08

¡Vaya marrón!

Ayer salí de mi casa con un pintalabios en el bolsillo de pantalón, tal y como había leído en una de esas revistas para saber cómo ligar con el chico que te gusta.
Con él, lo que hice fue que en el recreo escribí un mensaje en el espejo del cuarto de baño de modo que en un momento o en otro, el chico que me gusta, y para el cual era el mensaje, lo leería.
Pero, ¿quién se iba a parar a pensar en aquel momento de nervios, que los chicos no entran en el baño de las chicas?

María Díaz Carmona

10.4.08

Relato de cien palabras

Marina era una niña con una minusvalía, era muda.
Tuvo tal suerte que encontró un amigo que sabía lo que sentía y que poco a poco llegaron a ser novios. Él, le decía cosas preciosas al oído; Marina ya las había escuchado antes, pero nunca había sentido lo que sentía cuando él se lo decía.
Eran tantas las ganas que Marina tenía de gritar al mundo lo que sentía, que empezó a hacer gruñidos. Sus padres y Víctor la llevaron al médico.
Este no sabía lo que le pasaba, pero estando allí todos Marina murmuró sus primeras palabras: TE AMO

Mª del Carmen Rivero Cabrera


Una noche aterradora en Arahal


Un día me encontraba en la calle, perdido y con un dolor de cabeza. De repente vi un lobo a lo lejos. No sabía a qué distancia estaba, empecé a correr para el lado. Miré hacia él y estaba mirándome a los ojos y corriendo también para el mismo lado. Entonces mientras lo miraba vi cómo se acercó a una niña a la que mató. En ese momento me miré las manos y las vi llenas de sangre.

Eso es lo único que recuerdo de aquella noche. Al día siguiente apareció la niña muerta enfrente de una tienda de espejos.

José Mª López Pedregal

7.4.08

Un mundo "real"

En un aburrido día del invierno pasado, estaba yo buscando algo (no recuerdo exactamente qué era) en el misterioso y oscuro desván de la casa de mis abuelos, cuando encontré un libro gordo y cubierto de una gruesa capa de polvo. Lo abrí y me adentré en un mundo mágico en el que había seres de todas clases: magos, unicornios y criaturas por el estilo. Todo era demasiado fantasioso para mi gusto.

De pronto, me encontraba en mi cama. Me di prisa para desayunar y miré el reloj. Llegaba tarde al instituto, así que decidí ir volando en mi dragón.

Rafael Benjumea Domínguez

Todo es relativo

Miré hacia el techo y él estaba ahí, dentro de su cama, flotando sin más. No conseguía explicarme qué clase de truco era ése. Su cara estaba llena de odio pero a la vez de terror. Ambos nos miramos fijamente, pero me adelanté a sus movimientos y me abalancé sobre él. Forcejeamos fuertemente, pero le mordí y escapé lo más rápido que pude.

Todas las noches tengo un sueño parecido.

Hoy estaba en casa sentado y vi el periódico. Avisaba de una serie de crímenes y desapariciones que estaban ocurriendo en la zona. Menos mal que nunca salgo de casa.


José Manuel Brenes Castro

3.6.07

Apuntes desde la Luna

Ella está muerta. Rocío, mi amor, la mujer perfecta, ha fallecido. La recuerdo a diario, y la vida sin ella se me antoja un infierno. Añoro su sonrisa, el olor de su pelo, su piel morena, su mágica forma de hacerme el amor. A veces pienso que no puedo vivir sin ella, que no debo vivir sin ella. La he amado tanto!. Tan bella, tan dulce... Cada noche la busco en la luna, no sé... lloro su ausencia.

Hoy, la siento viva, a mi lado.

Y, sin embargo, está muerta. Lo sé porque la he matado yo.

Pobre de mí!.

Cristina Padín

28.5.07

Un buen hooligan

Me acuerdo
que cuando tenía ocho o diez años de edad mi padre me llevaba con él a presenciar los partidos de fútbol todos los domingos, muchas veces acompañado de un amigo suyo de nombre Rafael, junto al que me sentaba yo en las gradas. Era un tipo muy nervioso y estaba continuamente moviendo las piernas, haciendo ademanes como para adelantarse en los disparos a portería a los jugadores de su equipo, como si fuera él el que quisiera marcar los goles. Terminado el encuentro era como si él hubiese jugado todo el partido y yo… menudo palizón me llevaba.

Antonio Senciales

PEPE, el Escocés


Me acuerdo
del escocés gigantón, no muy joven, que acudía puntualmente a la Feria de Abril, vestido con su traje típico de origen, falda corta y a cuadros, de gestos amanerados —para mí un gay adelantado a su época—, bien simpático y con el rostro grana como de alguien especialmente habituado al güisqui.

Terminó aficionándose con los años a la manzanilla y al vino fino y se hizo muy popular entre nosotros. Aprendió a bailar sevillanas a la escocesa. No tenía ningún sentido del ridículo.

Un buen día dejó de venir… No vino más… Y nos pensamos lo peor...


Antonio Senciales



Antoni

ANTOÑITO ‘Procesiones’

Me acuerdo de un individuo al que se conocía cariñosamente con el nombre de Antoñito ‘Procesiones’, muy alto, algo deficiente mental, que no engañaba nunca a nadie. Sabíamos de sus aficiones: le gustaban los buenos puros habanos, el café tempranero bien calentito con churros, la cerveza Cruzcampo con buenas tapas e incluso lucir trajes que mucha gente no se podía permitir en aquellos años. Todo se lo agenciaba al parecer de forma totalmente gratuita.
Acompañaba a las procesiones de Semana Santa, precediendo a las bandas de música con ademanes de solemne y distinguido director de orquesta desde su altura imponente.

Antonio Senciales

20.4.07

Hace unos días viaje en el tiempo

Hace unos días viajé en el tiempo, no me moví de mi pequeño salón, decorado al estilo oriental, pero recorrí parte del universo. Me monté en mi carta natal y visité mundos extra-terrenales. De nuevo navegante de antaño surfeando lugares de origen, arriba donde nadie va a criticarme por pijadas que de todas formas, ellos mismos hicieron y por las que todos pasaron. Es interesante ver el pequeño globo azul sentado en uno de mis trígonos y apreciar como el año que viene repetiré el mismo ciclo por el que transcurrí en el siglo IV, eso si, antes de Cristo.

Alejandro

23.3.07

Morir de amor en cien palabras

Sentía que todo iba mal, no había forma de recuperar lo perdido.

Sentía que ya no le importaba, que era un minuto más de su existencia.

Y a la vez que sentía todo eso, comenzó a dejar de sentir.

Recordó aquella calle en la que se vieron la primera vez… recordó las primeras palabras, el primer beso, la primera vez que se amaron en la oscuridad de aquel cuarto.

Y a la vez que recordaba todo eso, comenzó a morir…

Él la buscó hoy en aquella calle, en aquel cuarto… y fue a encontrarla en sus largos y acostumbrados silencios.


Alba Cebrián Estevez

12.2.07

Espeso

Esperaba un taxi sobre las dos de la tarde. Algunos viandantes caminaban con prisas entregados a la tarea de reencontrarse con sus propios pensamientos. Otros estaban sentados en las terrazas ocupados en las tediosas charlas de mediodía. Había mariposas blancas volando por los alrededores del parque. Entonces me di cuenta: el tiempo se estaba espesando. Hasta que el reloj de la plaza se detuvo, los coches quedaron parados, los gestos se convirtieron en muecas congeladas y las mariposas decoraron el espacio con lunares blancos. En ese preciso instante vi la luz verde de un taxi. No pude levantar la mano.

Esther (alias Sonámbula)

Cuestión de enfoque

Soledad. La sensación puede volverse asfixiante, pero todo es una cuestión de enfoque. Cíclicamente acababa sentado él solo en el sofá de su pequeño apartamento con vistas a un triste patio de luces, y siempre solo. Al principio pensó que nunca se acostumbraría y que algún día, antes o después, acabaría con la cabeza dentro del hornillo de butano. Pero entonces se cruzaba en su vida la mirada de unos ojos claros y todo volvía a tener sentido. Al menos por unos meses. Y así desde los dieciocho. Pero no obstante, siempre se sentía solo. Y ya no le importaba.

Raúl García

Un cuento

Callada y melancólica en mi habitación oscura aspiraba escribir un cuento de cien palabras y comencé a pensar el tema, imaginé el azul del cielo, recordé el verde de la montaña, navegué por el infinito del mar, sentí el calor del desierto, me estremecí con el frío de la nieve, caminé despacio por bosques encantados, me hundí en lo profundo del infierno, me entrometí en la paz del cielo, visité tantos lugares queriendo hallar la idea perfecta para ser plasmada que ahora ya no puedo recordarlos. Y finalmente entendí que solo cien palabras no son suficientes para escribir un cuento.

Anny Mariet Ramírez

20.11.06

La musa gorda

Miguel, un novel escritor, no podía terminar su novela porque había perdido su inspiración. Sin dejarse vencer, se caracteriza en lo posible en el protagonista. Entonces salió en busca de una musa terrenal.

En un restaurante encuentra a Margarita, poseedora de un cabello y una sonrisa iguales a su heroína. La invita a vivir con él. Accede, interesada únicamente en la promesa de mantenerle llenos el refrigerador y las despensas.

Todo iba muy bien, hasta que un día Margarita, al acabarse las provisiones, encontró vacías las despensas. Empeñado con el tendero, Miguel no quiso volverlas a surtir.

Indignada, se largó.

Ruth Pérez

27.9.06

Cien

NOVENTINUEVE. Es cuenta regresiva y mientras avanzo voy perdiendo oportunidades para contarlo: a medida que cuento, la cuenta es menor. Disminuye el número y aumenta la urgencia, pero no puedo parar y sigo contando sin contar: sólo faltan SESENTIUNA. Ya ves, no es fácil contar un cuento al revés... pero sigamos intentando interesarte, que en eso consiste el arte. Cien palabras tenía el párrafo en que consistía el relato, pero todo relato cobra sentido sólo al final. VEINTITRÉS palabras faltaban y ahora me quedan QUINCE, que bastarán para decirte que la literatura comienza cuando la palabra se reduce a CERO.

29.3.06

Desaparecer

Ante todo, recogió sus efectos menos personales, las cartas del banco que nunca abrió, un manual de una radio que por error empaquetaron en su televisión, todas las corbatas que le regalaron en sus cumpleaños, el traje gris de su trabajo y por supuesto las últimas revistas de aquella publicación que nunca solicito y de la que no pudo darse de baja. Cerró cuidadosamente todas las puertas de su casa con llave o cerrojo, cruzó su pasillo, abrió la puerta de su casa, desplegó su paraguas, puso su sombrero en el suelo y por último se escondió en él.

Zafyro

20.3.06

Electrónica

Luz violeta / azul. Cámaras de humo. Bestias sudando. Hembras de tetas marchitas mojadas de cerveza. Machos perversos de vergas cobardes.
Mila hace su ingreso tras una cortina de humo. Su sonrisa labial azul, soledad, cocaína,
Mila danza, violenta, drogada, venérea y solitaria.
Miles de hombros desnudos, de miles de mujeres casi desnudas. El DJ vuela en la burbuja de acero. Castiga a las almas perdidas con una mixtura de compases que dejan cardenales en la piel.
Tecno endiablado, la masa silba, son sucias serpientes en celo. Mila, cocaína, un vestido negro, gafas negras y medias negras. La noche enfila tinieblas...

Juan Carlos Moya

22.2.06

El viejo truco de las balas de salva

Somos personajes de GAME BOY y disparamos. Tu mamá dispara contra el pollo, tu papá dispara en el baño contra las cuatro paredes, y la gente de la calle dispara contra la gente de la calle y especialmente contra la gente que está más cerca. Como decía un Nóbel alemán, ?el reino abstracto de la física teórica me dificulta la existencia?. Y disparó contra todos, pero el muy genio usó salvas, así que lo hicieron miembro en las academias de Göttingen, Baviera, Sajonia, Prussia, Suecia, Rumania, Noruega, España, Roma y Lincei. Y también lo galardonaron con el premio Nicolás Copérnico.

7.2.06

Es imposible

Ya habíamos cenado y aun no me había dicho nada.
Antes de sentarnos a la mesa me comentó que tenía que explicarme algo que no me gustaría oír.
Intuía qué podía ser pero no quería anticiparme a los acontecimientos.

- Nuestro amor es imposible – me dijo por fin – y el inconveniente no es sólo la diferencia de edad.

¿Qué me está diciendo? El único posible obstáculo que yo veo son los diecisiete años que nos llevamos. ¿Qué quiere decir?

- Hay un gran problema entre nosotros dos. Descubrí que tu eres la madre que me abandonó.


Montserrat

La ciudad de las almas errantes

La ciudad de las almas errantes era verde. El césped brillaba dando la
sensación de humedad, los bulevares resistían las olas de viento y de
vandalismo y los setos crecían por la noche adoptando simpáticas
formas para el nuevo día. Los buenos olores ya no se echaban de menos
en invierno. La ciudad verde era, por ley, la única que no cesaba las
veinticuatro horas durante los trescientos sesenta y cinco días del
año. Aún se recuerdan con estremecimiento las duras investigaciones en
la ciudad del dinero, bajo la sospecha de que numerosos autómatas
trabajaron largas madrugadas, ilegítima y silenciosamente.

Alejandro Romeo

Simple ejercicio ortográfico con letras b, ll, v, y

Vaya valla que se halla en el valle, lleno de bayas y caballos bayos, de valladares, balluecas y ballicos del posesor velludo vallisoletano, baladrón con su ballesta y banderillas, villano con bolsillos llenos de bellotas y de monedas de vellón pilladas con pillería en el billar. El bellaco va a la villa, con sus reales de vellón. Canta villancicos mientras arma la billarda contando cazar un billón, yantar bollos con el boyero y liar bulla bullanguera bullendo bullón ante el bullaje con su bullicio bullidor de velluteros y velleras rompe vajillas.

Gaspar Fraga

24.5.05

Monstruos

Con seis años Pablo dejó de tener miedo de los monstruos escondidos en armarios.
Iba creciendo.
Se convirtió en padre y esposo.
Trabajaba tanto que apenas iba por casa.
Sus hijos ni le echaban de menos y su mujer tenía su propia vida.
Pasaba el día en la oficina, viajando...
Un día Pablo salió antes del trabajo y se dirigió a casa.
Al llegar se encontró solo.
Subió a la habitación... se sintió vacío.
Abrió el armario para guardar la chaqueta, y al mirarse al espejo...
Con cincuenta años Pablo volvió a tener miedo de los monstruos escondidos en armarios.

Alba Cebrián Estévez

18.4.05

MALA MEMORIA

El fue durante muchos años conserje y amigo de aquella escuela efervescente; de todos los niños, especialmente de ella siempre tibia y cercana a su mano. Ella, la del registro más alto y limpio para las consignas hacia los tiempos anunciados.

Los ojos de mirar tantos cristales rotos la descubren. Sus miradas se cruzan. Ella ladea algo su cabeza y afirma el paso en la calle de los desfiles y las gargantas desbordadas. Asegura su mano al brazo que la conduce liviana en otra lengua y se pierde poco a poco, allá, donde los ojos del viejo, apenas pueden recordar.

Juan Eduardo Bernal Echemendía

No sufras más

Mira al cielo y nunca te rindas, no sufras si te ha hecho daño... Si es el peor por quien suspiras, demuéstrale que, aunque no lo crea, vales algo...¡Corre!, ve y dile a voz de grito que pisarte no es tan fácil y que aunque sufras tanto no eres frágil. Y si por un momento te fijas, en sus ojos verás cenizas de un orgullo que has quemado y que ahora te pide vida porque añora tus caricias, porque añora tus besos, porque su amor no se ha muerto y sigue vivo por mucho que lo mantenga en silencio...

Mari Carmen Garrido

Para ellas

Hoy he visto mi infancia en sus ojos. O ellas la suya en los míos, qué más da. Venero sus años de ilusión feroz, de alegría sin diques. Y más que nunca he agradecido poder trazar en un papel muñecos y fantasías que hicieran sonreír. Me he zambullido feliz en ese darse inagotable que es sólo para los pequeños, dejándome mecer por esa bendición de creer que todo es posible si se desea de verdad. Él, que compartía esos momentos, también ha sido niño conmigo.

Han dicho mi nombre con una sonrisa. Y sé que hoy dormiré con su sueño.

Laura

Un oficio de alto vuelo

Salía apurada de mi casa, como de costumbre, para ir al trabajo y de pronto vi una imagen que me impactó y en cierta manera cambió el rumbo de mis pensamientos.
Venía caminando el barrendero, haciendo su trabajo, detrás estaba el sol, que iluminaba su figura y arriba de su cabeza, un montón de palomas volando.
No era terrenal, fue como ver una postal del paraíso.
Me pregunté ¿a qué se debía tan celestial acompañamiento?
Al llegar a la esquina tuve mi respuesta, tenía su bolsillo lleno de migas de pan que le permitía, tener un oficio de alto vuelo.

Lidia Cabrera

6.4.05

El sicario

Conozco muy bien mi trabajo, señor. Nunca antes había errado mi objetivo y no es justo que pase a la historia como un principiante. Créame, ella era tan hermosa que me tomé un minuto para contemplarla antes de hacer mi trabajo, cosa que ?reconozco- jamás debería haber pasado. Vi que alguien iba detrás suyo escondiendo un revólver y al ponerse a la par le disparó en medio del pecho. Crucé la calle desesperado porque vi que aún respiraba y cuando miré alrededor solo vi un policía...y yo con una foto de ella en la mano. No me cree, verdad ?

Darío Blanco

Perros de la terminal.

El otro día vi, caminando por la estación, un perro de la calle. Era un perro más, como tantos otros. Este también tenía los ojos tristes y vidriosos. Reposaba acurrucado sobre la vereda fría. Yo me detuve a mirarlo, como hago siempre con los otros perros. Y le susurré palabras de cariño, como suelo hacer. Al oírme, levantó la cabeza y me miró. Al escucharme, movió tímidamente su cola. De entre sus patas, veo correr un hilito de orín No sé si fue de felicidad o de tristeza. Pero lo acaricié y seguí mi camino, llorando, como tantas otras veces.

Gala

Después de dos semanas

Mi hijo de cuatro años llegó de la escuela con las gafas puestas, seguro. Lo traje yo mismo. Pero a la media hora ya no las llevaba. Durante dos semanas he buscado sin éxito por todos los rincones, he revuelto infructuosamente en cada mueble, armario, baúl, caja o cajón. Las doy por perdidas. Él sostiene que se le cayeron en la calle. Más concretamente en el zoo. Asevera incluso que se las comió un tigre. Hoy he leído en la prensa que un tigre del zoológico sufrió una hemorragia gástrica. Por si acaso, he decidido releer algunos relatos de Borges.

Albert Rossell

Bajo el sol

Un día muy soleado llegó a nuestro poblado un hombre de la tribu vecina. Quería convencernos de pactar un armisticio para acabar con las continuas escaramuzas que menguaban los censos de ambas comunidades. Empleaba algunas de nuestras palabras y atuendos, y al principio siempre sonreía... Pero ya nuestros líderes nos habían prevenido contra esos vocablos pronunciados con acento inconfundiblemente foráneo, contra esas pinturas, amuletos y abalorios del forastero -torpes remedos de los nuestros-, que sin duda perseguían ofender nuestras tradiciones y contaminar nuestra lengua, como corroboraba su sonrisa hipócrita. Todavía refulgen bajo el sol las piedras con que lo lapidamos.

Albert Rossell

Dejar a tu mujer

¿Por qué quieres que cambien las cosas?

¿Acaso te van mal tus asuntos?

Tu mujer está más feliz que nunca, jamás te respeto tanto como ahora.

Te encuentras seguro de ti mismo, no tienes dudas de tu matrimonio,

rindes el doble en el trabajo y tu jefe esta pensando en hacerte supervisor.

Se acabaron esas lagunas mentales tan amargas y negras, los temblores se marcharon para no volver, te ves mejor y además te sobra tiempo para tus amiguitas.

A todos nos mejoro la vida. Dime entonces, por qué diablos quieres que deje de ser el amante de tu mujer...

Eratostenes Rueda

Siete y media

-Carta.
Necesitaba un uno, pero con medio ya habría bastado. Le salió un tres, insuficiente en ocasiones, excesivo para el momento.
-Paso.
El otro se rió complacido.
-Has perdido, Dios, te toca ser el Bien.
Dios permaneció unos instantes sentado ante la mesa de juego contemplando cómo el Demonio se alejaba. Trató de contenerse, pero no pudo, las entrañas se le retorcían reclamando la venganza más visceral. Había perdido la partida. Aquel día creó el Mundo, como quien caga duro. A lo lejos, alguien, con cierta perplejidad pero con un deje de retintín gritó:
-¿Pero no era yo el Mal?

Agustí Sanfeliu

28.3.05

Antes de que sea tarde

Uno de estos días se lo digo. Sólo necesito un poco de valor como para
mirarlo a los ojos y arrojarle mi verdad sin temer las consecuencias.
Un poco de pena me da, la verdad, el pobre nunca se ha dado cuenta,
pero es cierto que tampoco hemos llegado a mayores. No quisiera que le
ocurra como al de aquella película, que descubrió un macho donde creía
ver una hembra. Por eso, uno de estos días, antes de que la pasión nos
arrastre, antes de que sea tarde, antes del asco y del rechazo, me
decido y se lo digo.

Luisa Axpe

No lo tome a mal

Cuando usted lo crea conveniente, es un decir, no vaya a pensar que lo
mío es una orden perentoria, pero en fin, la película ya ha terminado,
todos comienzan a levantarse de las butacas y quieren salir, así que,
si no es para usted demasiada molestia, le juro que nunca me he
encontrado antes en una situación semejante, en una condición diríamos
bochornosa para ambos, porque estoy seguro de que lo será también para
usted cuando caiga en la cuenta, digo, que me gustaría, en fin, cuando
usted lo considere apropiado, y sin ofensas, quisiera que me devuelva
mi zapato.

Luisa Axpe

15.3.05

Días de sudor y cerveza

Una gota de sudor bajaba por mi escote mientras me bebía el último trago de la cerveza caliente de ayer. Hoy me había dado por el jazz, no se por qué pero me sentía lánguida. El sol me da en los ojos y no pretendo apartarme de el mientras espero a que llegue un mail que me saque del adormecimiento. No puedo esperar más la respuesta, necesito salir de aquí y ser persona? necesito saber que no estás tan lejos, amigo mío, sólo tú sabes interpretarme en momentos de sudor y cerveza. Ven, tira de mi, llévame a los bares.

Boopy

11.3.05

Preocupación

Esta mañana al salir de la ducha vi que eran dos los que me habían abandonado, no resentí la perdida pues hay todavía miles que están conmigo, en el almuerzo vi que mas de cinco me habían dejado, ahí si que me preocupé. ¿sSete en menos de doce horas?, ¿que pasa?, ¿que es lo que esta mal?

Me levante sin terminar el almuerzo, fui a mi escritorio para darme cuenta que me habían abandonado por lo menos diez más y no me había dado cuenta... a mis lectores espero me comprendan lo que pasa es que me estoy quedando calvo.

Gonzalo Moscoso

Días de sudor y cerveza

Una gota de sudor bajaba por mi escote mientras me bebía el último trago de la cerveza caliente de ayer. Hoy me había dado por el jazz, no se por qué pero me sentía lánguida. El sol me da en los ojos y no pretendo apartarme de el mientras espero a que llegue un mail que me saque del adormecimiento. No puedo esperar más la respuesta, necesito salir de aquí y ser persona? necesito saber que no estás tan lejos, amigo mío, sólo tú sabes interpretarme en momentos de sudor y cerveza. Ven, tira de mi, llévame a los bares.

Boopy

Vuelta

Cuando se levantó ese día, supo que no iba sería un día normal.
Bajó a la calle, miró a su alrededor y comenzó a andar. Llevaba la
cabeza agachada, sin mirar al frente, sin saber adónde le llevaban sus
pasos.
Caminó, caminó durante mucho tiempo, sin subir la mirada, sin pensar
en su destino.
Cuando creyó que tenia suficiente, paró. Lentamente subió la mirada y
observó a su alrededor.
Había llegado al infinito. Giró la vista y vio lo lejos que estaba del
mundo real, de SU mundo real.
Entonces lo comprendió. Sonrió y gritó:
- ¡¡ HE VUELTO !!


Caelete

"Oferta" de trabajo

Posa sus pies en la miserable alfombra y con un dolor supremo que lentamente trepa hacia su estómago, acierta a encender la amarillenta luz que se desprende del viejo quinqué. Al instante, vuelve sus pasos hacia la cama y allí sentada, embutida su cabeza entre las piernas, solloza tímidamente. El recuerdo de su pequeña hija, su ?angelito? de ojos azules y cabellera ensortijada, en lugar de amortiguar su sufrimiento, aviva su desgracia, originada por un repugnante engaño. Ahora, sin papeles y con un futuro incierto, espera inquieta que la puerta se abra de nuevo para seguir pagando una macabra deuda.

Vicente Castrillo

24.2.05

La vida cotidiana del estudiante

El enano ya estaba caminando hacia su muerte. Caminaba por el caminillo del bosque sabiendo que esos serían los últimos pasos que daría. El pobre enano, sabía que no podía hacer nada por evitarlo: era su destino. Nadie podía derrotar al enorme y malvado gigante. Llegó a los dos árboles que indicaban la entrada a la laguna. Cogió aire y recordó la última imagen que tenía de los suyos. Con la cabeza bien alta, Helena entró en la clase, con la excusa inventada ya, por no tener el trabajo hecho, y lista para que le cayera la bronca del profesor.

Alba Cebrián

14.2.05

Arrepentimientos

Después de oír el cuento mil y uno el rey se relajó y acarició a Schahrasad. El hombre capituló bajo el encanto de la joven y decidió acabar con la locura que le había llevado a decapitar a tantas vírgenes en el país.
-Pídeme lo que quieras- dijo el monarca.
Ella deseó un cuento. Escuchar un cuento.
-Lo siento, no sé ninguno.
-Claro- suspiró ella con cierto desdén ?hombres-
El rey percibió el desencanto. Se enojó y entendió que quizás se había precipitado derogando las decapitaciones. Sin que le temblara el pulso ordenó.
Aquella mañana Schahrasad almorzó reina y viuda.


Agustí Sanfeliu

Mi primera publicación

Recorrí infinitas editoriales con el manuscrito, extenuado por el sol revisé
los bolsillos exhaustos y encontré una tarjeta desconocida. En el baldío
había una escalera caracol que descendía hasta una gruta calcinante, oculta
tras una puerta de hierro. Sólo cuando le dije que traía mi última obra me
miró a los ojos y dejó de escribir.
Se vendieron millones de ejemplares en todo el mundo. Volví a las
profundidades a pactar mi próximo libro. Me señaló una silla.
- Usted no entendió-me dijo el Diablo con respeto- aquella fue su última
obra-y echó candado a la puerta de hierro.

Claudio Uribe

25.1.05

Sin salida

Sabe que no tiene escapatoria.
En menos de 5 minutos morirá aplastado sin piedad. El tiempo le va en contra y las paredes son demasiado altas para poder salir con vida. Piensa en como escapar pero uno a uno sus compañeros van desapareciendo. Cada vez más solo, cada vez más aterrado. De repente alguien grita.
"Feliz 2005"
"Por el culo te la hinco"
Está solo. Da gracias a Ramón García por haberse equivocado con los cuartos.
Pero ese chico de 9 años no lo dejará escapar y lo hace desaparecer "y boca y dientes más allá"
Adiós grano de uva.

Salva

Vuelta


Cuando se levantó ese día, supo que no iba sería un día normal.
Bajó a la calle, miró a su alrededor y comenzó a andar. Llevaba la
cabeza agachada, sin mirar al frente, sin saber adónde le llevaban sus
pasos.
Caminó, caminó durante mucho tiempo, sin subir la mirada, sin pensar
en su destino.
Cuando creyó que tenia suficiente, paró. Lentamente subió la mirada y
observó a su alrededor.
Había llegado al infinito. Giró la vista y vio lo lejos que estaba del
mundo real, de SU mundo real.
Entonces lo comprendió. Sonrió y gritó:
- ¡¡ HE VUELTO !!


Caelete

Amores perros

Se atraparon en medio del bosque, sin apenas dar tregua al jadeo. Sucumbieron entre sus brazos confundiéndose bajo las hojas que caían más despacio que deprisa. Los ojos de uno centelleaban contra la piel blanca de la otra y la saliva se mezcló con el sudor. El jadeo cedió al gemido. Alguien gritó ¡se acabó el descanso, sigan!
Los amantes se miraron con pasión y se despidieron con un leve parpadeo.
-Hasta el próximo bosque- susurró ella.
-Sí -rugió el, y continuaron su desenfrenada persecución.
Alguien creyó ver un lobo acechando una virgencita cerúlea.
-Puta- dijeron unos
-Malvado- soltaron otros

Agustí Sanfeliu

El pintor

Primero empezó por el rojo, pero claro, era el color de la sangre. Cambió entonces por el verde, pero notó que le recordaba a algunos horribles insectos. Probó con el negro, y sintió en él la cercanía de la muerte. El blanco debe resultar, -se dijo- pero éste se le asemejaba a las mortajas fúnebres. Y así fue probando con decenas de colores, hasta que se rindió amargamente. Un último intento con el naranja, que pronto descartó por relacionarlo con los chalecos de seguridad, lo sumió en un profundo pozo creativo. Abandonó la idea y dejó al perro como estaba.

Darío Blanco

21.12.04

Una ayudita

Después de intentarlo con los pies de todas las doncellas el príncipe esbozó una mueca de disgusto. A ninguna le ajustaba la zapatilla de cristal. Todas tenían el pie demasiado grande o muy pequeño. Una de las chicas, por decir algo, dijo: -Prueba con el pie del jardinero-. El príncipe, por hacer algo, pidió al asalariado que se dejara calzar. -¡Ajusta! -dijo el noble. Los dos hombres se miraron tiernamente. El príncipe preguntó -¿quieres casarte conmigo? -Sí- respondió el otro. Las chicas del reino respiraron aliviadas. Unas dejaron de encoger sus pobres dedos mientras otras mejoraron de la repentina hinchazón.

Agustí Sanfeliu