18.4.05

MALA MEMORIA

El fue durante muchos años conserje y amigo de aquella escuela efervescente; de todos los niños, especialmente de ella siempre tibia y cercana a su mano. Ella, la del registro más alto y limpio para las consignas hacia los tiempos anunciados.

Los ojos de mirar tantos cristales rotos la descubren. Sus miradas se cruzan. Ella ladea algo su cabeza y afirma el paso en la calle de los desfiles y las gargantas desbordadas. Asegura su mano al brazo que la conduce liviana en otra lengua y se pierde poco a poco, allá, donde los ojos del viejo, apenas pueden recordar.

Juan Eduardo Bernal Echemendía
No sufras más

Mira al cielo y nunca te rindas, no sufras si te ha hecho daño... Si es el peor por quien suspiras, demuéstrale que, aunque no lo crea, vales algo...¡Corre!, ve y dile a voz de grito que pisarte no es tan fácil y que aunque sufras tanto no eres frágil. Y si por un momento te fijas, en sus ojos verás cenizas de un orgullo que has quemado y que ahora te pide vida porque añora tus caricias, porque añora tus besos, porque su amor no se ha muerto y sigue vivo por mucho que lo mantenga en silencio...

Mari Carmen Garrido
Para ellas

Hoy he visto mi infancia en sus ojos. O ellas la suya en los míos, qué más da. Venero sus años de ilusión feroz, de alegría sin diques. Y más que nunca he agradecido poder trazar en un papel muñecos y fantasías que hicieran sonreír. Me he zambullido feliz en ese darse inagotable que es sólo para los pequeños, dejándome mecer por esa bendición de creer que todo es posible si se desea de verdad. Él, que compartía esos momentos, también ha sido niño conmigo.

Han dicho mi nombre con una sonrisa. Y sé que hoy dormiré con su sueño.

Laura
Un oficio de alto vuelo

Salía apurada de mi casa, como de costumbre, para ir al trabajo y de pronto vi una imagen que me impactó y en cierta manera cambió el rumbo de mis pensamientos.
Venía caminando el barrendero, haciendo su trabajo, detrás estaba el sol, que iluminaba su figura y arriba de su cabeza, un montón de palomas volando.
No era terrenal, fue como ver una postal del paraíso.
Me pregunté ¿a qué se debía tan celestial acompañamiento?
Al llegar a la esquina tuve mi respuesta, tenía su bolsillo lleno de migas de pan que le permitía, tener un oficio de alto vuelo.

Lidia Cabrera

6.4.05

El sicario

Conozco muy bien mi trabajo, señor. Nunca antes había errado mi objetivo y no es justo que pase a la historia como un principiante. Créame, ella era tan hermosa que me tomé un minuto para contemplarla antes de hacer mi trabajo, cosa que ?reconozco- jamás debería haber pasado. Vi que alguien iba detrás suyo escondiendo un revólver y al ponerse a la par le disparó en medio del pecho. Crucé la calle desesperado porque vi que aún respiraba y cuando miré alrededor solo vi un policía...y yo con una foto de ella en la mano. No me cree, verdad ?

Darío Blanco
Perros de la terminal.

El otro día vi, caminando por la estación, un perro de la calle. Era un perro más, como tantos otros. Este también tenía los ojos tristes y vidriosos. Reposaba acurrucado sobre la vereda fría. Yo me detuve a mirarlo, como hago siempre con los otros perros. Y le susurré palabras de cariño, como suelo hacer. Al oírme, levantó la cabeza y me miró. Al escucharme, movió tímidamente su cola. De entre sus patas, veo correr un hilito de orín No sé si fue de felicidad o de tristeza. Pero lo acaricié y seguí mi camino, llorando, como tantas otras veces.

Gala
Después de dos semanas

Mi hijo de cuatro años llegó de la escuela con las gafas puestas, seguro. Lo traje yo mismo. Pero a la media hora ya no las llevaba. Durante dos semanas he buscado sin éxito por todos los rincones, he revuelto infructuosamente en cada mueble, armario, baúl, caja o cajón. Las doy por perdidas. Él sostiene que se le cayeron en la calle. Más concretamente en el zoo. Asevera incluso que se las comió un tigre. Hoy he leído en la prensa que un tigre del zoológico sufrió una hemorragia gástrica. Por si acaso, he decidido releer algunos relatos de Borges.

Albert Rossell
Bajo el sol

Un día muy soleado llegó a nuestro poblado un hombre de la tribu vecina. Quería convencernos de pactar un armisticio para acabar con las continuas escaramuzas que menguaban los censos de ambas comunidades. Empleaba algunas de nuestras palabras y atuendos, y al principio siempre sonreía... Pero ya nuestros líderes nos habían prevenido contra esos vocablos pronunciados con acento inconfundiblemente foráneo, contra esas pinturas, amuletos y abalorios del forastero -torpes remedos de los nuestros-, que sin duda perseguían ofender nuestras tradiciones y contaminar nuestra lengua, como corroboraba su sonrisa hipócrita. Todavía refulgen bajo el sol las piedras con que lo lapidamos.

Albert Rossell
Dejar a tu mujer

¿Por qué quieres que cambien las cosas?

¿Acaso te van mal tus asuntos?

Tu mujer está más feliz que nunca, jamás te respeto tanto como ahora.

Te encuentras seguro de ti mismo, no tienes dudas de tu matrimonio,

rindes el doble en el trabajo y tu jefe esta pensando en hacerte supervisor.

Se acabaron esas lagunas mentales tan amargas y negras, los temblores se marcharon para no volver, te ves mejor y además te sobra tiempo para tus amiguitas.

A todos nos mejoro la vida. Dime entonces, por qué diablos quieres que deje de ser el amante de tu mujer...

Eratostenes Rueda
Siete y media

-Carta.
Necesitaba un uno, pero con medio ya habría bastado. Le salió un tres, insuficiente en ocasiones, excesivo para el momento.
-Paso.
El otro se rió complacido.
-Has perdido, Dios, te toca ser el Bien.
Dios permaneció unos instantes sentado ante la mesa de juego contemplando cómo el Demonio se alejaba. Trató de contenerse, pero no pudo, las entrañas se le retorcían reclamando la venganza más visceral. Había perdido la partida. Aquel día creó el Mundo, como quien caga duro. A lo lejos, alguien, con cierta perplejidad pero con un deje de retintín gritó:
-¿Pero no era yo el Mal?

Agustí Sanfeliu

28.3.05

Antes de que sea tarde

Uno de estos días se lo digo. Sólo necesito un poco de valor como para
mirarlo a los ojos y arrojarle mi verdad sin temer las consecuencias.
Un poco de pena me da, la verdad, el pobre nunca se ha dado cuenta,
pero es cierto que tampoco hemos llegado a mayores. No quisiera que le
ocurra como al de aquella película, que descubrió un macho donde creía
ver una hembra. Por eso, uno de estos días, antes de que la pasión nos
arrastre, antes de que sea tarde, antes del asco y del rechazo, me
decido y se lo digo.

Luisa Axpe
No lo tome a mal

Cuando usted lo crea conveniente, es un decir, no vaya a pensar que lo
mío es una orden perentoria, pero en fin, la película ya ha terminado,
todos comienzan a levantarse de las butacas y quieren salir, así que,
si no es para usted demasiada molestia, le juro que nunca me he
encontrado antes en una situación semejante, en una condición diríamos
bochornosa para ambos, porque estoy seguro de que lo será también para
usted cuando caiga en la cuenta, digo, que me gustaría, en fin, cuando
usted lo considere apropiado, y sin ofensas, quisiera que me devuelva
mi zapato.

Luisa Axpe

15.3.05

Días de sudor y cerveza

Una gota de sudor bajaba por mi escote mientras me bebía el último trago de la cerveza caliente de ayer. Hoy me había dado por el jazz, no se por qué pero me sentía lánguida. El sol me da en los ojos y no pretendo apartarme de el mientras espero a que llegue un mail que me saque del adormecimiento. No puedo esperar más la respuesta, necesito salir de aquí y ser persona? necesito saber que no estás tan lejos, amigo mío, sólo tú sabes interpretarme en momentos de sudor y cerveza. Ven, tira de mi, llévame a los bares.

Boopy

11.3.05

Preocupación

Esta mañana al salir de la ducha vi que eran dos los que me habían abandonado, no resentí la perdida pues hay todavía miles que están conmigo, en el almuerzo vi que mas de cinco me habían dejado, ahí si que me preocupé. ¿sSete en menos de doce horas?, ¿que pasa?, ¿que es lo que esta mal?

Me levante sin terminar el almuerzo, fui a mi escritorio para darme cuenta que me habían abandonado por lo menos diez más y no me había dado cuenta... a mis lectores espero me comprendan lo que pasa es que me estoy quedando calvo.

Gonzalo Moscoso
Días de sudor y cerveza

Una gota de sudor bajaba por mi escote mientras me bebía el último trago de la cerveza caliente de ayer. Hoy me había dado por el jazz, no se por qué pero me sentía lánguida. El sol me da en los ojos y no pretendo apartarme de el mientras espero a que llegue un mail que me saque del adormecimiento. No puedo esperar más la respuesta, necesito salir de aquí y ser persona? necesito saber que no estás tan lejos, amigo mío, sólo tú sabes interpretarme en momentos de sudor y cerveza. Ven, tira de mi, llévame a los bares.

Boopy
Vuelta

Cuando se levantó ese día, supo que no iba sería un día normal.
Bajó a la calle, miró a su alrededor y comenzó a andar. Llevaba la
cabeza agachada, sin mirar al frente, sin saber adónde le llevaban sus
pasos.
Caminó, caminó durante mucho tiempo, sin subir la mirada, sin pensar
en su destino.
Cuando creyó que tenia suficiente, paró. Lentamente subió la mirada y
observó a su alrededor.
Había llegado al infinito. Giró la vista y vio lo lejos que estaba del
mundo real, de SU mundo real.
Entonces lo comprendió. Sonrió y gritó:
- ¡¡ HE VUELTO !!


Caelete
"Oferta" de trabajo

Posa sus pies en la miserable alfombra y con un dolor supremo que lentamente trepa hacia su estómago, acierta a encender la amarillenta luz que se desprende del viejo quinqué. Al instante, vuelve sus pasos hacia la cama y allí sentada, embutida su cabeza entre las piernas, solloza tímidamente. El recuerdo de su pequeña hija, su ?angelito? de ojos azules y cabellera ensortijada, en lugar de amortiguar su sufrimiento, aviva su desgracia, originada por un repugnante engaño. Ahora, sin papeles y con un futuro incierto, espera inquieta que la puerta se abra de nuevo para seguir pagando una macabra deuda.

Vicente Castrillo

24.2.05

La vida cotidiana del estudiante

El enano ya estaba caminando hacia su muerte. Caminaba por el caminillo del bosque sabiendo que esos serían los últimos pasos que daría. El pobre enano, sabía que no podía hacer nada por evitarlo: era su destino. Nadie podía derrotar al enorme y malvado gigante. Llegó a los dos árboles que indicaban la entrada a la laguna. Cogió aire y recordó la última imagen que tenía de los suyos. Con la cabeza bien alta, Helena entró en la clase, con la excusa inventada ya, por no tener el trabajo hecho, y lista para que le cayera la bronca del profesor.

Alba Cebrián

14.2.05

Arrepentimientos

Después de oír el cuento mil y uno el rey se relajó y acarició a Schahrasad. El hombre capituló bajo el encanto de la joven y decidió acabar con la locura que le había llevado a decapitar a tantas vírgenes en el país.
-Pídeme lo que quieras- dijo el monarca.
Ella deseó un cuento. Escuchar un cuento.
-Lo siento, no sé ninguno.
-Claro- suspiró ella con cierto desdén ?hombres-
El rey percibió el desencanto. Se enojó y entendió que quizás se había precipitado derogando las decapitaciones. Sin que le temblara el pulso ordenó.
Aquella mañana Schahrasad almorzó reina y viuda.


Agustí Sanfeliu
Mi primera publicación

Recorrí infinitas editoriales con el manuscrito, extenuado por el sol revisé
los bolsillos exhaustos y encontré una tarjeta desconocida. En el baldío
había una escalera caracol que descendía hasta una gruta calcinante, oculta
tras una puerta de hierro. Sólo cuando le dije que traía mi última obra me
miró a los ojos y dejó de escribir.
Se vendieron millones de ejemplares en todo el mundo. Volví a las
profundidades a pactar mi próximo libro. Me señaló una silla.
- Usted no entendió-me dijo el Diablo con respeto- aquella fue su última
obra-y echó candado a la puerta de hierro.

Claudio Uribe

25.1.05

Sin salida

Sabe que no tiene escapatoria.
En menos de 5 minutos morirá aplastado sin piedad. El tiempo le va en contra y las paredes son demasiado altas para poder salir con vida. Piensa en como escapar pero uno a uno sus compañeros van desapareciendo. Cada vez más solo, cada vez más aterrado. De repente alguien grita.
"Feliz 2005"
"Por el culo te la hinco"
Está solo. Da gracias a Ramón García por haberse equivocado con los cuartos.
Pero ese chico de 9 años no lo dejará escapar y lo hace desaparecer "y boca y dientes más allá"
Adiós grano de uva.

Salva
Vuelta


Cuando se levantó ese día, supo que no iba sería un día normal.
Bajó a la calle, miró a su alrededor y comenzó a andar. Llevaba la
cabeza agachada, sin mirar al frente, sin saber adónde le llevaban sus
pasos.
Caminó, caminó durante mucho tiempo, sin subir la mirada, sin pensar
en su destino.
Cuando creyó que tenia suficiente, paró. Lentamente subió la mirada y
observó a su alrededor.
Había llegado al infinito. Giró la vista y vio lo lejos que estaba del
mundo real, de SU mundo real.
Entonces lo comprendió. Sonrió y gritó:
- ¡¡ HE VUELTO !!


Caelete
Amores perros

Se atraparon en medio del bosque, sin apenas dar tregua al jadeo. Sucumbieron entre sus brazos confundiéndose bajo las hojas que caían más despacio que deprisa. Los ojos de uno centelleaban contra la piel blanca de la otra y la saliva se mezcló con el sudor. El jadeo cedió al gemido. Alguien gritó ¡se acabó el descanso, sigan!
Los amantes se miraron con pasión y se despidieron con un leve parpadeo.
-Hasta el próximo bosque- susurró ella.
-Sí -rugió el, y continuaron su desenfrenada persecución.
Alguien creyó ver un lobo acechando una virgencita cerúlea.
-Puta- dijeron unos
-Malvado- soltaron otros

Agustí Sanfeliu
El pintor

Primero empezó por el rojo, pero claro, era el color de la sangre. Cambió entonces por el verde, pero notó que le recordaba a algunos horribles insectos. Probó con el negro, y sintió en él la cercanía de la muerte. El blanco debe resultar, -se dijo- pero éste se le asemejaba a las mortajas fúnebres. Y así fue probando con decenas de colores, hasta que se rindió amargamente. Un último intento con el naranja, que pronto descartó por relacionarlo con los chalecos de seguridad, lo sumió en un profundo pozo creativo. Abandonó la idea y dejó al perro como estaba.

Darío Blanco

21.12.04

Una ayudita

Después de intentarlo con los pies de todas las doncellas el príncipe esbozó una mueca de disgusto. A ninguna le ajustaba la zapatilla de cristal. Todas tenían el pie demasiado grande o muy pequeño. Una de las chicas, por decir algo, dijo: -Prueba con el pie del jardinero-. El príncipe, por hacer algo, pidió al asalariado que se dejara calzar. -¡Ajusta! -dijo el noble. Los dos hombres se miraron tiernamente. El príncipe preguntó -¿quieres casarte conmigo? -Sí- respondió el otro. Las chicas del reino respiraron aliviadas. Unas dejaron de encoger sus pobres dedos mientras otras mejoraron de la repentina hinchazón.

Agustí Sanfeliu
Misión imposible

Por más que quiera no puedo. Si lo conozco tanto....y me encanta pintar, ¿por qué no logro plasmar esa expresión en una tela ? Intento nuevamente y no lo consigo. No se puede eternizar el amor con óleos. La sonrisa de mi hijo es más que algo que pueda quedar impreso. Pasan ante mí su carita cuando me busca, sus manos... Desisto de mi empresa y juego con él, velo sus sueños, lo miro y vuelvo a llorar sin motivo. Es mejor así. Por la mañana despertaremos juntos y volverá a regalarme la pintura más hermosa que jamás podré pintar.

Darío Blanco
Te llamé

Te llamé y no estabas. La voz del contestador ya no es la mía, (que hasta hace dos días me seguía atendiendo y desconociendo), pero tampoco es la tuya. Dejaste crecer las dudas, las plantas y el odio, esa cosa tan complementaria al amor que nos perpetramos más de tres meses. En otro momento pasaré por tu piso tan rápidamente como pasé por tu vida, a dejarte para siempre siete cartas cerradas, dos rosas que se niegan a morir y cien palabras escritas que jamás me oirás decir. Espero llegues justo cuando salga. Espero me llames. Espero no poder escucharte.

Darío Blanco

1.12.04

Transfusión de "cuetos de cien palabras"

Mi vida es blanca, metálica y prestada.Tumbada en una cama de hospital mi actividad consiste en estirar un brazo y repostar vida ajena, horas, años. Cada día, idéntico al anterior empieza con termómetros, tensiómetros y demás aparatos que miden todo lo que se mueva en mi cuerpo enfermo. Siento frío por dentro y por fuera. Llega el desayuno: café con leche sabor a hospital. Comienza a llover. Las 8. Ustedes cuentan palabras yo horas. No dejen de escribir, necesito sus cuentos. Quiero que mi vida siga siendo blanca y metálica.
Quiero que mi vida siga.
Quiero mi vida.
Vida.


Gelines
Una ayudita

Después de intentarlo con los pies de todas las doncellas el príncipe esbozó una mueca de disgusto. A ninguna le ajustaba la zapatilla de cristal. Todas tenían el pie demasiado grande o muy pequeño. Una de las chicas, por decir algo, dijo: -Prueba con el pie del jardinero-. El príncipe, por hacer algo, pidió al asalariado que se dejara calzar. -¡Ajusta! -dijo el noble. Los dos hombres se miraron tiernamente. El príncipe preguntó -¿quieres casarte conmigo? -Sí- respondió el otro. Las chicas del reino respiraron aliviadas. Unas dejaron de encoger sus pobres dedos mientras otras mejoraron de la repentina hinchazón.

Agustí Sanfeliu
Misión Imposible

Por más que quiera no puedo. Si lo conozco tanto....y me encanta pintar, ¿por qué no logro plasmar esa expresión en una tela ? Intento nuevamente y no lo consigo. No se puede eternizar el amor con óleos. La sonrisa de mi hijo es más que algo que pueda quedar impreso. Pasan ante mí su carita cuando me busca, sus manos... Desisto de mi empresa y juego con él, velo sus sueños, lo miro y vuelvo a llorar sin motivo. Es mejor así. Por la mañana despertaremos juntos y volverá a regalarme la pintura más hermosa que jamás podré pintar.

Darío Blanco

16.11.04

Magritte


Desde hace tres horas que dejó su apartamento camina una ciudad que desconoce. Tampoco ha visto a los que solía ver camino a su desayuno en la cafetería. Tampoco estaba la cafetería y tomó su café en un lugar que jamás había visto. La fecha en los rotativos era la correcta pero no había ni una noticia que entendiera. Caminó hacia el trabajo que ya sabía que no iba a encontrar jamás cuando a lo lejos creyó reconocer un rostro y corrió hacia la pelirroja vestida de verde que al escucharlo gritar su nombre lo sofocó furiosa con la almohada.

© j. a. morales

Resfriado

Me cruzo cada día con ella y no puedo evitar detenerme durante unos instantes reteniendo el olor de su perfume hasta que se desvanece entre el gentío. No la veo, pero intuyo que ella sabe de mi veneración. Mi pasión es ciega, como mis ojos, y se contentan con un orgasmo en las fosas nasales.

Ayer llovió, me mojé y me he resfriado. No siento ningún olor. Llega la hora del encuentro pero no la podré distinguir. Pensará que le soy infiel.

Alguien me roza y deposita muy suavemente un pañuelo en mi mano.

-Toma, para que puedas olerme mejor.


Agustí Sanfeliu

El listado rojo de Dios


Llevo un mes sin ganar una partida. No sé si estoy perdiendo facultades o
si el ángel este, que me han enviado de la agencia es un listillo, cada
vez me los mandan más resabiados.
Dice mi secretaria que un español pide cita para consultar una serie de
dudas existenciales. He respondido con el socorrido fax de los asuntos en
africa y Mesopotamia. Al día siguiente salió el caso en el listado rojo:
ALERTA. El españolito dudoso le tienta el ateismo. Aplazaré la partida de
mañana, de todas formas me iban a ganar entre mi secretario y el ángel
justiciero.

gelines.

Esa frase extraña

Leo en el metro. Es extraña esa frase del libro: "conexiones intravenosas con el paisaje". Su sentido pleno me resulta obscuro. Imagino esquemas circulatorios, fotos de paisajes... Recuerdo un libro de texto de mi infancia, con tapas duras anaranjadas y adornos elípticos. Y revivo el olor. Aspiro a través de tantos años ese aroma rancio a libros y escuela. Y con él el miedo, la angustia de no ser un alumno tan bueno y aplicado como ellos quisiean...

Se abren las puertas del vagón. Desaparecen algunos pasajeros. También, irrecuperable, el aroma. Al llegar al trabajo siento frío en el pecho.

Albert Rossell

29.10.04

Time

Cojo mis canicas y salgo corriendo a jugar al parque, mi madre en la
cocina me espera con su gran sonrisa y sus ojos amorosos con un beso
me dice -vuelve pronto-, en la calle me topo con un muchacho que
orgulloso va con una chica prendida de el, al voltear la esquina un
señor me mira desde su auto, en la acera cruzo un señor mayor que
pasea un perro. Ya en el parque me siento pesadamente en una banca
mientras observo al niño que juega frente a mi con sus canicas ??..
hace tan poco yo era el.

Gonzalo Moscoso

La misma piedra

Se le cayó la cara de vergüenza y al ir a recogerla dudó ¿y si la dejaba ahí, en el suelo? Tan sencillo como olvidar un bolígrafo encima de la mesa, siempre hay dispuestos a recogerlo. Sería una manera de empezar de nuevo, como quien se lava la camisa, limpiando la última cagada. Entonces se percató en él. Se le había roto el corazón en cien pedazos y los recogía uno a uno, uniendo los trocitos con lágrimas.

-No volverá a suceder ?le dijo

-Eres un sinvergüenza ?respondió el infartado-

-Lo sé

Recogió su cara del suelo y se fue.

Agustí Sanfeliu

El Viajero

El sol se ocultó tras la pequeña colina. Estaba sólo, frente a un gran océano de arena, con una bolsa de cuero como único equipaje. Detrás de él la pendiente serpenteaba hasta la entrada del pueblo. Las sombras de diminutos cuerpos cruzaban al final del repecho junto a la plaza porticada, testigo mudo de transformaciones seculares.

Se encaminó hacia un pequeño banco de piedra. Encendió un cigarrillo, poniendo una pierna sobre la otra fijando su mirada en un punto perdido del horizonte. Recordó Marrakech, el té de media tarde, con su sabor azucarado. La idea del regreso perforó su pensamiento.

Vicente Castrillo

Que sííííííí

A primera hora de la mañana, mi hijo deambula como un sonámbulo por la cocina mientras le preparo el bocadillo. Le pregunto si todo va bien. Me dice que sí. La í me parece un poco larga. Indago si es hoy cuando tiene el examen. Me responde con un síííííííííí de paciente resignación que ya no deja lugar a dudas. Insisto porque quiero saber si se lo ha preparado bien y domina la materia. Nuevamente su afirmación benevolente perdura como el eco. De repente se detiene. Veo una pequeña chispa en sus ojos: "Papá, ¿cómo eran las leyes de Kepler?".

Albert Rossell

La Tinita

La banda del Tino andaba siempre por el instituto. Los profes pasaban y estábamos todos asustados. Una tarde, en el bar, la hermanita del Tino, de unos diez años, me pidió una cocacola. Por si acaso se la pagué. Aquella vez y siempre que quiso. Era una quinqui pero, a parte de exigirme cocacolas, no parecía mala. Y yo me sentía protegido. Un día la policía detuvo al Tino y a su banda. Ya no volvieron por allí. Salvo la niña. Yo seguí pagándole cocacolas a la Tinita hasta que terminé COU. Merecía saber que sin coacción también era posible.

Albert Rossell

Mobiliario urbano

El ayuntamiento tuvo una excelentísima idea instalando mullidos bancos en el jardín municipal. Por primera vez en la historia del mobiliario urbano, el material empleado para construir asientos públicos olvidaba la madera y el metal para ofrecer comodísimos bancos de un material parecido a la goma espuma. Aquel cambio de mobiliario coincidió con una alarmante disminución de paseantes en el jardín. Se extendió el rumor de que el culpable de las desapariciones eran los bancos, que absorbían a los ociosos. Ahora el ayuntamiento ha anunciado la instalación de lavabos automáticos muy confortables. Yo, por si acaso, saldré meado de casa.

Agustí Sanfeliu

Secuencia

Lo primero en despegar del suelo fueron los codos, primero el derecho, después el izquierdo. Luego movió las piernas, señalando el cielo con los pies. Lentamente fue levantando la cadera, el tronco y, por último, la cabeza. Una vez perdido el contacto con las frías baldosas de la calle, comenzó a ascender. Vio transcurrir el alto ventanal de la planta baja, las celosías cerradas del primer piso, los vidrios del segundo, las macetas con geranios del tercero. Cuando llegó al cuarto, se detuvo. Vaciló un instante, y se apoyó en el balcón. Entonces, la cámara volvió a filmar la caída.

Luisa Axpe

6.10.04

¡Oh, no, cantan los pajaritos!

Vuelvo a casa a las cuatro de la madrugada, está bien oscuro y por suerte podré acostarme antes de que aclare, algo muy importante para mis hábitos de sueño y vigilia, si adivino el proyecto de amanecer estoy perdida, ya no podré mantener los ojos cerrados y el cansancio se me acumulará durante todo el sábado, voy a arrastrar mi cuerpo lastimoso hasta la noche y no podré disfrutar de mi tiempo libre, ya voy llegando, aprieto el paso y estoy por introducir la llave en la cerradura cuando llega a mis oídos, claramente, el primer canto de los pájaros.

Luisa Axpe
Fenómeno de masas

El niño llevaba ya dos meses enfermo, viendo el mundo sólo a través de la ventana, cuando se dio cuenta de que todos se paraban absortos justo al doblar la esquina. No sabía si lo que les fascinaba era un cine, un anuncio, un escaparate, o lo que fuera, pero todos, adultos y niños, mujeres y hombres, pobres y ricos, permanecían pasmados ante aquel evento, oculto para él. Cuando por fin pudo salir de paseo arrastró a su abuela más allá de la esquina, pero las autoridades ya habían enviado los bulldozers y sólo alcanzó a ver un solar vacío.

Albert Rossell
El sueño del tobogán

Sujeto del brazo a mi hijo de tres años, que está sentado en lo alto del tobogán. Me preparo para ayudarle a bajar en esa posición convencional pero él, súbitamente, se da la vuelta y se tiende boca abajo, la cabeza arriba, los pies iniciando ya la caída. Le tomo de la mano y procuro, reteniendo su brazo estirado hacia el cielo, que descienda despacio. Mas él prefiere soltarse y, antes de que me dé cuenta, se desliza pendiente abajo, cada vez más deprisa. Y de repente la pendiente se me antoja inmisericordemente larga, apenas si intuyo el brumoso final.

Albert Rossell

15.9.04

Me llamo Lorena Ostiz

Me llamo Lorena Ostiz y tengo los días contados; dediqué mi vida a ejercer mi carrera clandestinamente, ahora tengo 67 años, y para mi desgracia y sorpresa las cosas no han cambiado; he empleado 34 años de mi vida en averiguar todo lo que acontece en esta sangrienta familia, sin ser reconocido mi trabajo, teniendo sexo con Federico y besando Papas ya embajadores de todo el mundo. Es probable que vuelva a aparecer, como antaño y durante poco tiempo, en los telediarios, seguramente dentro de 3 días, como protagonista TAMBIÉN YO de un fatal accidente en un día de caza.

Esther Salcedo

25.8.04

Malpagado

Desde pequeño supo que era tonto. Su padre se hartó de decírselo, día tras día. Después de años de intentar disimularlo decidió entregarse, aceptar y vivir su circunstancia. Empezó a encontrar cantidades industriales de cretinos de todas clases y profesiones cuya condición reconocía con sólo mirarlos y con los que hacía causa común, a veces de forma un poco intempestiva, acercándose y espetándoles:

- Yo, también.

- Usted también ¿qué?

- Yo también soy un cretino

Coincidió en un evento con un ex-presidente del gobierno a quien mostró su solidaridad, según costumbre. Sin comprender la magnanimidad de su gesto le metieron en prisión.



Luis M. Cereceda Babé

San Juan mon amour


Debí saber que mi tiempo, atado a los felices autoengaños del siglo xx tardío, estaba en sus últimas piruetas, traspasado de alcobas, bares y calles, su canto de cisne, su Wounded Knee, cuando sacó la acordonada ristra de condones en celofán de su mesa de noche, y sus ojos, cual epitafios brillosos, decían, con la más estudiada indiferencia, transpórtame a otro lugar, y yo sin saber ni cómo había arribado a su cama inicié mi acostumbrado repertorio sin aparente efecto hasta que me alzó por los sobacos y me depósito al lado, se acomodó la sábana y apagó la luz.

© j. a. morales
Perdicitas en escabeche.

En Mayo acontecía el escabeche. Era de perdices. Lo hacía doña Melisa Funes viuda de Peña.
Ella era como un novillo de lomo ancho y nalgas escabrosas.
Las infelices perdicitas llegaban sin esvicerar. Con la velocidad del rayo, doña Melisa las
desplumaba, luego les retorcía el cogote hasta separarlo del cuerpo. Para abrirlas les hincaba
un cuchillito afilado por el culo. Luego, con precisión de cirujano la viuda de Peña,
las descuartizaba y las preparaba para la cocción.
Doña Melisa pudo haber hecho lo mismo con Peña, pero eso no tiene importancia.
Al mes, las perdicitas en escabeche estaban deliciosas.

Ricardo Braun
El Girlan

Los mendigos, como se sabe, no viven en casas o apartamentos. Son genios que pernoctan entre botellas y harapos.En la ciudad del Signo vivía el Girlan. Era un mendigo especializado en el poder de la palabra vacía. Atajaba a los transeúntes con una sola mano.La gente lo miraba asombrada y esperaba tensa, lo que seguiría después. El silencio que sostenía el Girlan multiplicaba su poder. En el instante que correspondía explicaba: - no pido nada para mi...(pausa)... sino para usted.
A la gente le era inxplicable la paradoja del Girlan, pero por las dudas le tiraba una monedita.


Ricardo Braun

23.7.04

Falsa alarma

No tiene más de 7 años. El pelo rubio casi se adivina debajo, como un lingote de oro metido en el lodo. Sus palabras no parecen estudiadas.
-Mis papás están sin trabajo...tengo tres hermanitos que cuidar...
Su carita busca vanamente algún destello de compasión entre los pasajeros. Mira hacia abajo y comienza a llorar. No está fingiendo, seguramente habrá una reprimenda por no llevar una moneda a casa. De pronto, mágicamente los hombres llevan sus manos a la cintura y las mujeres revuelven sus carteras. Ella escucha el tintinear de las monedas. Sonríe. Un pasajero atiende su celular. Falsa alarma.

Darío Blanco