Una taza de café y una tostada se enfriaban en la mesa.
Estaba harto, cada día lo mismo, levantarse temprano para ir a trabajar, un mal día y cuando volvía a casa, la misma bronca con su mujer. Decidió acabar de una vez. Así que se fue del país, dejo a su mujer y el trabajo.
No le fue difícil encontrar un trabajo, un apartamento, y una preciosa mujer. Así que decidió unirse a ella para siempre. Se casó por segunda vez. Al día siguiente por la mañana...
Una taza de café y una tostada se enfriaban en la mesa.
Francesc Sarerols
29.3.02
28.3.02
No hay sinceridad
Siempre te pillo. Nunca te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor. Sigues con tu fantasía hasta el punto de que no vives realmente lo que pasa, no ves la realidad. Escribo un simple cuento de cien palabras y tu te lo crees de arriba a abajo. Y tu eres capaz de crear otro igual que se cae por falta de fundamentos, pero sin dejar escapar la ocasión para insultarme y burlarte de mi dejándome en ridículo públicamente, como si no te importara. Te voy a confesar algo: Ana, el último pastelito de chocolate me lo comí yo.
Pere Giménez
Siempre te pillo. Nunca te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor. Sigues con tu fantasía hasta el punto de que no vives realmente lo que pasa, no ves la realidad. Escribo un simple cuento de cien palabras y tu te lo crees de arriba a abajo. Y tu eres capaz de crear otro igual que se cae por falta de fundamentos, pero sin dejar escapar la ocasión para insultarme y burlarte de mi dejándome en ridículo públicamente, como si no te importara. Te voy a confesar algo: Ana, el último pastelito de chocolate me lo comí yo.
Pere Giménez
23.3.02
Marcha atrás
Tengo dieciocho años y vivo en un psiquiátrico. No estoy loco: es que nadie me entendía. Todo empezó cuando tenía treinta y cinco años, que iba tan estresado que el tiempo me pisaba los talones y me envejecía. Decidí hacerle frente. Entonces cumplí treinta y cuatro. Mi madre empeñada que cumplía treinta y seis. Cumplí los treinta y tres, los treinta y dos..., y no me felicitaban. Aquí sí me entienden. Me casaré con una interna muy guapa, de mi edad, aunque ella dice que me quiere como a un padre. Cuando cumpla seis, iré a jugar a los columpios.
Ana Santolaria
Tengo dieciocho años y vivo en un psiquiátrico. No estoy loco: es que nadie me entendía. Todo empezó cuando tenía treinta y cinco años, que iba tan estresado que el tiempo me pisaba los talones y me envejecía. Decidí hacerle frente. Entonces cumplí treinta y cuatro. Mi madre empeñada que cumplía treinta y seis. Cumplí los treinta y tres, los treinta y dos..., y no me felicitaban. Aquí sí me entienden. Me casaré con una interna muy guapa, de mi edad, aunque ella dice que me quiere como a un padre. Cuando cumpla seis, iré a jugar a los columpios.
Ana Santolaria
21.3.02
Prostíbulo I
Creo que fue a partir del auge de los asirios, cuando se extendió su uso. Desde China hasta Egipto, los hombres acudían a ellas para medir el tiempo nocturno. Olvidadas al alba, gobernaron durante siglos las horas que sucedían al ocaso. Por eso bautizó Jaime con el nombre de clepsidras a aquellas chicas, que la crueldad de la palabra había rebajado de cortesanas a mujeres de alterne. Muy pocas sabían que esa alusión se refería a un reloj, y no a una antigua diosa. Pero las sonrisas que nos devolvían agitaron nuestro ardor. Fuimos los primeros del instituto en probar.
Angel Andrés
Creo que fue a partir del auge de los asirios, cuando se extendió su uso. Desde China hasta Egipto, los hombres acudían a ellas para medir el tiempo nocturno. Olvidadas al alba, gobernaron durante siglos las horas que sucedían al ocaso. Por eso bautizó Jaime con el nombre de clepsidras a aquellas chicas, que la crueldad de la palabra había rebajado de cortesanas a mujeres de alterne. Muy pocas sabían que esa alusión se refería a un reloj, y no a una antigua diosa. Pero las sonrisas que nos devolvían agitaron nuestro ardor. Fuimos los primeros del instituto en probar.
Angel Andrés
Pensamiento único
El espectáculo era atroz, señor juez, el rojo de las llamas envolvía las dos plantas, la casa entera, el humo se elevaba en una columna increíble que se confundía con las nubes y a través de algunas ventanas vimos negras figuras contorsionándose, tratando inútilmente de escapar. Los vaivenes del fuego resultaban fascinantes, hipnóticos. Estaba seguro de que los diligentes bomberos del pueblo no tardarían en llegar, aunque yo no los había llamado porque en nuestra urbanización pasamos de las cien personas y seguro que alguien ya lo había hecho. ¡Cómo iba a saber que estábamos todos allí, pensando lo mismo!
Alebrt Rossell
El espectáculo era atroz, señor juez, el rojo de las llamas envolvía las dos plantas, la casa entera, el humo se elevaba en una columna increíble que se confundía con las nubes y a través de algunas ventanas vimos negras figuras contorsionándose, tratando inútilmente de escapar. Los vaivenes del fuego resultaban fascinantes, hipnóticos. Estaba seguro de que los diligentes bomberos del pueblo no tardarían en llegar, aunque yo no los había llamado porque en nuestra urbanización pasamos de las cien personas y seguro que alguien ya lo había hecho. ¡Cómo iba a saber que estábamos todos allí, pensando lo mismo!
Alebrt Rossell
19.3.02
Sinceridad, claro
Pues mira, Pere, lo he hecho para que no te engordes más, cariño mío. Yo estoy anoréxica, y como comprenderás a mí me hace un bien comerme tu último pastelito de chocolate. Siempre me dices que me paseas como a un globo, (aunque el globo lo pareces tú), sujetándome fuerte de la mano para que no se me lleve el viento. Pues que sepas Pere Giménez, que a partir de ahora todos los pastelitos de chocolate me los voy a comer yo, y tu te comerás, si quieres, la última manzana del frutero. No temas cariño mío, seguiré explicándotelo todo.
Ana Santolaria
Pues mira, Pere, lo he hecho para que no te engordes más, cariño mío. Yo estoy anoréxica, y como comprenderás a mí me hace un bien comerme tu último pastelito de chocolate. Siempre me dices que me paseas como a un globo, (aunque el globo lo pareces tú), sujetándome fuerte de la mano para que no se me lleve el viento. Pues que sepas Pere Giménez, que a partir de ahora todos los pastelitos de chocolate me los voy a comer yo, y tu te comerás, si quieres, la última manzana del frutero. No temas cariño mío, seguiré explicándotelo todo.
Ana Santolaria
15.3.02
Sinceridad
Me explicas todo, tus miedos, tus momentos de temor, tus penas, tus rencores, tus logros, lo que sientes, cómo lo sientes, cómo hacer, cómo actuar, cómo rectificar, lo que más deseas, cómo lo deseas, me explicas tus golpes de orgullo, tus celos infundados, tus absurdas envidias, tus grandezas, tus complejos, tus vicios...
Me prestas toda tu atención, toda tu ropa, todos tus juegos, me das todo lo que quiero, seguridad, todo tu tiempo, tus besos, tus caricias...
Y aunque todo parece que tenga que ir tan bien, dime:
¿Cuándo pensabas decirme que te has comido el último pastelito de chocolate?
Pere Giménez
Me explicas todo, tus miedos, tus momentos de temor, tus penas, tus rencores, tus logros, lo que sientes, cómo lo sientes, cómo hacer, cómo actuar, cómo rectificar, lo que más deseas, cómo lo deseas, me explicas tus golpes de orgullo, tus celos infundados, tus absurdas envidias, tus grandezas, tus complejos, tus vicios...
Me prestas toda tu atención, toda tu ropa, todos tus juegos, me das todo lo que quiero, seguridad, todo tu tiempo, tus besos, tus caricias...
Y aunque todo parece que tenga que ir tan bien, dime:
¿Cuándo pensabas decirme que te has comido el último pastelito de chocolate?
Pere Giménez
Entre encumbrados anda el juego
- ¡Qué aroma!. ¿Es de tu tierra?
- Sí, un Ribera – y con un movimiento convulsivo del labio inferior, añadió henchido: -. Experimentan con frutas. Lo hacen para superar el gusto a barrica y regaliz de los Rioja.
- A mí sólo una carta –, dijo otro. Entre el humo aquello olía a farol.
El de la cara sonrojada, tras pedir dos naipes más, fue elogiado por su certero brindis: - ¡ Por Osborne y su Jerez!.
- ¡ Y por el señor Scotch! -. Todos rieron esa broma.
Un camarero, a quien por la gentileza que concede el poder se invitó a la partida, espetó: – Yo subo a 0,39.
Angel Andrés
- ¡Qué aroma!. ¿Es de tu tierra?
- Sí, un Ribera – y con un movimiento convulsivo del labio inferior, añadió henchido: -. Experimentan con frutas. Lo hacen para superar el gusto a barrica y regaliz de los Rioja.
- A mí sólo una carta –, dijo otro. Entre el humo aquello olía a farol.
El de la cara sonrojada, tras pedir dos naipes más, fue elogiado por su certero brindis: - ¡ Por Osborne y su Jerez!.
- ¡ Y por el señor Scotch! -. Todos rieron esa broma.
Un camarero, a quien por la gentileza que concede el poder se invitó a la partida, espetó: – Yo subo a 0,39.
Angel Andrés
13.3.02
100 sonetos
- Construir y crear son dos cosas bien distintas.
- ¿Cuáles son las diferencias?
- Construimos en virtud de un cálculo exacto. La creación obedece a un instinto imaginativo, sin obstáculos.
- Y, ¿por qué sonetos?
- Por la paradoja: la poesía libera mientras los endecasílabos se suceden, en dos cuartetos y dos tercetos necesariamente. Sé de antemano como debo rimarlos. Sin embargo, pese a esta férrea estructura, puedo huir a una prisión utópica si quiero. No sucede lo mismo al renovar el carnet de identidad. Sólo con los sonetos me siento cómodo siguiendo unas normas.
- Recítame el último
- No puedo. Debo acatar el espacio.
Angel Andrés
- Construir y crear son dos cosas bien distintas.
- ¿Cuáles son las diferencias?
- Construimos en virtud de un cálculo exacto. La creación obedece a un instinto imaginativo, sin obstáculos.
- Y, ¿por qué sonetos?
- Por la paradoja: la poesía libera mientras los endecasílabos se suceden, en dos cuartetos y dos tercetos necesariamente. Sé de antemano como debo rimarlos. Sin embargo, pese a esta férrea estructura, puedo huir a una prisión utópica si quiero. No sucede lo mismo al renovar el carnet de identidad. Sólo con los sonetos me siento cómodo siguiendo unas normas.
- Recítame el último
- No puedo. Debo acatar el espacio.
Angel Andrés
7.3.02
Consejos
- Hacer la vista gorda, mejor cerrar los ojos a la verdad... Cómo voy a seguir esos consejos.
- Claro que si, tu serás más feliz y todos a tu alrededor también. No ves que sólo te sirve para sufrir.
- Pero eso sería una gran farsa... Aunque suena bien. Parece como si fuera a lograr ser más feliz. No se que voy hacer.
De repente él mismo, sin querer me resolvió el problema y me dejó bien claro que lo que tenía que hacer era abrir bien los ojos. Seguíamos andando y se dio de bruces contra la farola que no vio.
Pere Giménez
- Hacer la vista gorda, mejor cerrar los ojos a la verdad... Cómo voy a seguir esos consejos.
- Claro que si, tu serás más feliz y todos a tu alrededor también. No ves que sólo te sirve para sufrir.
- Pero eso sería una gran farsa... Aunque suena bien. Parece como si fuera a lograr ser más feliz. No se que voy hacer.
De repente él mismo, sin querer me resolvió el problema y me dejó bien claro que lo que tenía que hacer era abrir bien los ojos. Seguíamos andando y se dio de bruces contra la farola que no vio.
Pere Giménez
El sueño es vida
La luz enfermiza me envolvía en una irrealidad muy viva, y también los gestos lentos en los rostros extraños, acosándome incluso al salir del vagón, convenciéndome de que no vivía, de que sólo soñaba y nada merecía mi esfuerzo porque nada existía en realidad, así que me dejé caer hasta quedar sentado en el andén con la espalda recostada contra la pared, pero entonces unos niños que correteaban como locos pisaron mi pierna, y una mujer de bellos ojos melancólicos se interesó por mí, y con el dolor y la hermosura comprendí que sí vivía, aunque todo fuera un sueño.
Albert Rossell
La luz enfermiza me envolvía en una irrealidad muy viva, y también los gestos lentos en los rostros extraños, acosándome incluso al salir del vagón, convenciéndome de que no vivía, de que sólo soñaba y nada merecía mi esfuerzo porque nada existía en realidad, así que me dejé caer hasta quedar sentado en el andén con la espalda recostada contra la pared, pero entonces unos niños que correteaban como locos pisaron mi pierna, y una mujer de bellos ojos melancólicos se interesó por mí, y con el dolor y la hermosura comprendí que sí vivía, aunque todo fuera un sueño.
Albert Rossell
1.3.02
El misterio de los vigilantes desaparecidos
Una caja cerrada, que ninguna llave abría, lucía en la vitrina central de un museo en la gran ciudad. Pertenecía a la edad de bronce. Diariamente cientos de personas admiraban su bello ornamento; y la incertidumbre de lo que pudiera esconder, les inquietaba. Una noche, mientras el vigilante la protegía, ésta se abrió. Estupefacto, quiso apreciar su contenido. Unos polvos dorados surgieron destellantes y se adhirieron a su rostro. Al instante cayó al suelo, asfixiado. Entonces los polvos se desprendieron para retornar a su aposento. “Se convoca una plaza de vigilante para el museo más importante de la ciudad.
Bases:...”
Ana Santolaria
Una caja cerrada, que ninguna llave abría, lucía en la vitrina central de un museo en la gran ciudad. Pertenecía a la edad de bronce. Diariamente cientos de personas admiraban su bello ornamento; y la incertidumbre de lo que pudiera esconder, les inquietaba. Una noche, mientras el vigilante la protegía, ésta se abrió. Estupefacto, quiso apreciar su contenido. Unos polvos dorados surgieron destellantes y se adhirieron a su rostro. Al instante cayó al suelo, asfixiado. Entonces los polvos se desprendieron para retornar a su aposento. “Se convoca una plaza de vigilante para el museo más importante de la ciudad.
Bases:...”
Ana Santolaria
25.2.02
Hack The Planet
No cabía duda ya, no me echaria atrás, llevaba planeándolo once meses, sin duda este sería mi ultimo ataque, despues me localizarían y dios sabe que harian conmigo, pero no me importaba ya. Tenia las herramientas dispuestas, el modem conectado, la bateria del portatil cargada y mi bandera comunista en la frente. Intenté hacerme a la idea de que el temblor era frio, no miedo, me controlé, todo sea por la causa, por un mundo mejor... unos golpes rapidos de teclas y ya estaba dentro, en el mismo corazón, ahora venía lo mas dificil...¿a que precio pondría las cocacolas ahora?
Julio Cesar
No cabía duda ya, no me echaria atrás, llevaba planeándolo once meses, sin duda este sería mi ultimo ataque, despues me localizarían y dios sabe que harian conmigo, pero no me importaba ya. Tenia las herramientas dispuestas, el modem conectado, la bateria del portatil cargada y mi bandera comunista en la frente. Intenté hacerme a la idea de que el temblor era frio, no miedo, me controlé, todo sea por la causa, por un mundo mejor... unos golpes rapidos de teclas y ya estaba dentro, en el mismo corazón, ahora venía lo mas dificil...¿a que precio pondría las cocacolas ahora?
Julio Cesar
Nacimiento
El olor era nauseabundo y por mucho que intentase taparme la nariz seguia oliendolo.. Aquella alcantarilla iba a ser mi tumba, ya estaba mayor para esas carreras, pero no podía detenerme, tenia que encontrarlo, por error lo habia creado y ahora debia matarlo, a toda costa, sin remordimiento, no dejaría que empezase su mutación acelerada, sabia perfectamente que nos destruiría si le dejaba crecer, maldita genética defectuosa, dios sabe que fue un error. Aun tardaría un tiempo en hacerse mayor y darse cuenta de su verdadero poder de destrucción, pero era ahora o nunca, no dejaría que el humano viviese...
Julio Cesar
El olor era nauseabundo y por mucho que intentase taparme la nariz seguia oliendolo.. Aquella alcantarilla iba a ser mi tumba, ya estaba mayor para esas carreras, pero no podía detenerme, tenia que encontrarlo, por error lo habia creado y ahora debia matarlo, a toda costa, sin remordimiento, no dejaría que empezase su mutación acelerada, sabia perfectamente que nos destruiría si le dejaba crecer, maldita genética defectuosa, dios sabe que fue un error. Aun tardaría un tiempo en hacerse mayor y darse cuenta de su verdadero poder de destrucción, pero era ahora o nunca, no dejaría que el humano viviese...
Julio Cesar
Reset
Me pisaban los talones, podia oir sus gritos locos y los ladridos de sus perros rabiosos mezclandose en la lejania de los pasillos del complejo central. Habia conseguido burlar las 666 barreras de máxima seguridad, habia sangrado hasta limites mas allá de los humanos, habia sufrido dolores imposibles, pero solo estaba herido, no caería, lo lograría, llegaría a la cámara central y destruiría su proyecto, no iba a dejar que continuaran haciendo de las suyas, tanto sufrimiento, tanto dolor. Entré en la camara, alli estaba, con sus miles de luces parpadeantes, el proyecto DIOS, por fin... pulsé el boton RESET...
Julio Cesar
Me pisaban los talones, podia oir sus gritos locos y los ladridos de sus perros rabiosos mezclandose en la lejania de los pasillos del complejo central. Habia conseguido burlar las 666 barreras de máxima seguridad, habia sangrado hasta limites mas allá de los humanos, habia sufrido dolores imposibles, pero solo estaba herido, no caería, lo lograría, llegaría a la cámara central y destruiría su proyecto, no iba a dejar que continuaran haciendo de las suyas, tanto sufrimiento, tanto dolor. Entré en la camara, alli estaba, con sus miles de luces parpadeantes, el proyecto DIOS, por fin... pulsé el boton RESET...
Julio Cesar
Ver
Podíamos hablar, reir, llorar, hacer el amor, en resumidas cuentas, llevar una vida "muy normal", a excepción de levantar la mirada del suelo. El suelo era nuestra constante visión, dia y noche, podíamos dormir, pero siempre mirando al suelo, con la cabeza agachada. Una vez sentí curiosidad por levantar la mirada, queria ver que habia mas allá de medio metro, me dolió mucho el cuello, pero al final lo logré, acostumbré mi vista y vi que habia otros que al igual que yo lo habian conseguido, y reian, sólo de vez en cuando algún cobarde volvía a mirar al suelo.
Julio Cesar
Podíamos hablar, reir, llorar, hacer el amor, en resumidas cuentas, llevar una vida "muy normal", a excepción de levantar la mirada del suelo. El suelo era nuestra constante visión, dia y noche, podíamos dormir, pero siempre mirando al suelo, con la cabeza agachada. Una vez sentí curiosidad por levantar la mirada, queria ver que habia mas allá de medio metro, me dolió mucho el cuello, pero al final lo logré, acostumbré mi vista y vi que habia otros que al igual que yo lo habian conseguido, y reian, sólo de vez en cuando algún cobarde volvía a mirar al suelo.
Julio Cesar
Medicación
Llevaba ya un tiempo sin tomar la medicación. Me habia propuesto evitarla aun a risesgo de que se dieran cuenta. No recuerdo cuando me obligaron a comenzar con ella, pero sabía que debia dejarla. La verdad, no fue tan dificil hacerlo, no se por que no actué antes, solo habia sido cuestión de pensar en ello y querer hacerlo... imagino que ese era uno de los "poderes" de esas medicinas, te hacian olvidar que no las necesitabas, que todo podia ser mejor sin ellas. Aquella tarde nos volvieron a reunir, lo tenia todo planeado...apagaría la televisión y saldria a pasear.
Julio Cesar
Llevaba ya un tiempo sin tomar la medicación. Me habia propuesto evitarla aun a risesgo de que se dieran cuenta. No recuerdo cuando me obligaron a comenzar con ella, pero sabía que debia dejarla. La verdad, no fue tan dificil hacerlo, no se por que no actué antes, solo habia sido cuestión de pensar en ello y querer hacerlo... imagino que ese era uno de los "poderes" de esas medicinas, te hacian olvidar que no las necesitabas, que todo podia ser mejor sin ellas. Aquella tarde nos volvieron a reunir, lo tenia todo planeado...apagaría la televisión y saldria a pasear.
Julio Cesar
18.2.02
Los extremos...
Si me fuera a una isla desierta me llevaría una pizza, antes que cualquier libro o prenda de abrigo. Desayuno pizza, la como, la meriendo y la ceno. Sueño con ella, confundiendo mis horas dormidas con la realidad. Mi vida es la pizza. Arrastro ciento noventa kilos, y mi cuerpo carece de vitaminas, proteínas, y no sé qué puñetas más; y tiene exceso de hidratos de carbono según dice mi médico, tras el achuchón. Pero soy feliz comiendo pizza, y el resto son tonterías. Llaman.
- Su pizza, señor.
- ¡Puaschhhhhh, qué asco!! Llévesela de aquí. ¡Traiga cualquier otra cosa, por favor!!
Ana Santolaria
Si me fuera a una isla desierta me llevaría una pizza, antes que cualquier libro o prenda de abrigo. Desayuno pizza, la como, la meriendo y la ceno. Sueño con ella, confundiendo mis horas dormidas con la realidad. Mi vida es la pizza. Arrastro ciento noventa kilos, y mi cuerpo carece de vitaminas, proteínas, y no sé qué puñetas más; y tiene exceso de hidratos de carbono según dice mi médico, tras el achuchón. Pero soy feliz comiendo pizza, y el resto son tonterías. Llaman.
- Su pizza, señor.
- ¡Puaschhhhhh, qué asco!! Llévesela de aquí. ¡Traiga cualquier otra cosa, por favor!!
Ana Santolaria
15.2.02
Racismo
Bajo luna llena, el baile de máscaras. Todas blancas, excepto una negra. Las blancas se salvarán; no así la negra. Unos ojos buscan angustiosos entre la multitud un perfil oscuro, sin suerte. De las máscaras blancas, resplandecientes y pulcras por el reflejo lunar, asoman unos ojos brillantes pero opacos, que se clavan en la mirada aterrada de la máscara negra. La hoguera alza enormes llamas. Un cuerpo arde tornándose oscuro como la careta que cubre su rostro. Danzan los enmascarados; después queman sus máscaras blancas. La luna no alcanza a iluminar sus rostros negros, pero sí el resplandor del fuego.
Ana Santolaria
Bajo luna llena, el baile de máscaras. Todas blancas, excepto una negra. Las blancas se salvarán; no así la negra. Unos ojos buscan angustiosos entre la multitud un perfil oscuro, sin suerte. De las máscaras blancas, resplandecientes y pulcras por el reflejo lunar, asoman unos ojos brillantes pero opacos, que se clavan en la mirada aterrada de la máscara negra. La hoguera alza enormes llamas. Un cuerpo arde tornándose oscuro como la careta que cubre su rostro. Danzan los enmascarados; después queman sus máscaras blancas. La luna no alcanza a iluminar sus rostros negros, pero sí el resplandor del fuego.
Ana Santolaria
12.2.02
Sólo entonces
En el vagón del metro vi que una página de mi libro tenía la esquina doblada. Debí sospechar entonces, porque yo jamás hago eso. Al poco, una chica se me quedó mirando. Tenía la cara de una compañera del trabajo, pero no era ella. También dos chicos me observaban e intercambiaban sonrisas entre ellos. Homosexuales en celo, pensé. Al llegar a casa, una mujer que no era la mía abrió la puerta y se me echó al cuello. Pero sólo al encender el televisor y ver lo que emitían los distintos canales, sólo entonces, comprendí que me había vuelto loco.
Albert Rossell
En el vagón del metro vi que una página de mi libro tenía la esquina doblada. Debí sospechar entonces, porque yo jamás hago eso. Al poco, una chica se me quedó mirando. Tenía la cara de una compañera del trabajo, pero no era ella. También dos chicos me observaban e intercambiaban sonrisas entre ellos. Homosexuales en celo, pensé. Al llegar a casa, una mujer que no era la mía abrió la puerta y se me echó al cuello. Pero sólo al encender el televisor y ver lo que emitían los distintos canales, sólo entonces, comprendí que me había vuelto loco.
Albert Rossell
8.2.02
Ojos prisioneros
Inmóviles en la desolación del barro. Todos. Como las figurillas de un pesebre destruido por la locura y las lágrimas de su autor. Algunos han quedado aislados del resto, mas otros aún podrían verse, mirarse con sus ojos prisioneros del mismo, del único instante, si algo fuera todavía posible. Pero no hay nada que puedan hacer, porque la lluvia llegó de improviso y arrasó el poblado sin piedad, arrastró a algunos de ellos, y las casas, los huertos, los árboles y las reses, incluso sus anhelos más íntimos, su misma desesperación, todo. Y al final, también se llevó el tiempo.
Albert Rossell
Inmóviles en la desolación del barro. Todos. Como las figurillas de un pesebre destruido por la locura y las lágrimas de su autor. Algunos han quedado aislados del resto, mas otros aún podrían verse, mirarse con sus ojos prisioneros del mismo, del único instante, si algo fuera todavía posible. Pero no hay nada que puedan hacer, porque la lluvia llegó de improviso y arrasó el poblado sin piedad, arrastró a algunos de ellos, y las casas, los huertos, los árboles y las reses, incluso sus anhelos más íntimos, su misma desesperación, todo. Y al final, también se llevó el tiempo.
Albert Rossell
7.2.02
Presión
- No deberías haberlo hecho.
- Por favor, calla. Pareces mi madre.
- Pensemos en otra cosa, distraigámonos. Pero.... hemos pecado; mejor vayamos a confesar.
- ¿A confesar? Que graciosa eres. ¡Vaya estupidez!
- Haces mala cara. Tu rostro revela la infidelidad, y tu mujer lo descubrirá.
- Anda, cállate, y no seas gafe.
- Has sido infiel a tu mujer, y ella...
- ¡Que te calles!!.
- No deberías haberlo hecho. Ella...
- ¡Cierra el pico, hostia!, ¡Que te calles de una puñetera vez!!!
- Imagino a tu mujer llorando, maldiciéndote, echándote de casa...
- ¡Callaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa estúpida conciencia, no te aguanto más!
¡¡PUM!!
-.-.-.-.-.-.-.-
- Sí señora, sí. Su marido se ha suicidado.
Ana Santolaria
- No deberías haberlo hecho.
- Por favor, calla. Pareces mi madre.
- Pensemos en otra cosa, distraigámonos. Pero.... hemos pecado; mejor vayamos a confesar.
- ¿A confesar? Que graciosa eres. ¡Vaya estupidez!
- Haces mala cara. Tu rostro revela la infidelidad, y tu mujer lo descubrirá.
- Anda, cállate, y no seas gafe.
- Has sido infiel a tu mujer, y ella...
- ¡Que te calles!!.
- No deberías haberlo hecho. Ella...
- ¡Cierra el pico, hostia!, ¡Que te calles de una puñetera vez!!!
- Imagino a tu mujer llorando, maldiciéndote, echándote de casa...
- ¡Callaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa estúpida conciencia, no te aguanto más!
¡¡PUM!!
-.-.-.-.-.-.-.-
- Sí señora, sí. Su marido se ha suicidado.
Ana Santolaria
6.2.02
Un tic extraño
Tengo un problema. Soy muy sociable, pero debido a este problema, no puedo tener amigos. No soy nada follonero, pero estoy diariamente provocando líos. Siempre tengo que andar solo, y en cuanto alguien se me acerca, ya está el lío armado. Me empujan..., me amenazan..., me escupen insultos. Cuando me disculpo, me vuelvo a quedar solo. Pero la paz dura muy poco, el follón se arma en todas partes: en el autobús, en las tiendas, en los restaurantes, en los cines, en las playas..., en mi casa. Pobrecita mamá, está llena de morados. No lo puedo controlar. Continuamente pego puñetazos.
Ana Santolaria
Tengo un problema. Soy muy sociable, pero debido a este problema, no puedo tener amigos. No soy nada follonero, pero estoy diariamente provocando líos. Siempre tengo que andar solo, y en cuanto alguien se me acerca, ya está el lío armado. Me empujan..., me amenazan..., me escupen insultos. Cuando me disculpo, me vuelvo a quedar solo. Pero la paz dura muy poco, el follón se arma en todas partes: en el autobús, en las tiendas, en los restaurantes, en los cines, en las playas..., en mi casa. Pobrecita mamá, está llena de morados. No lo puedo controlar. Continuamente pego puñetazos.
Ana Santolaria
Leo todos los días la web de cien palabras, y siempre me digo: “Óscar, ya es hora de que escribas un cuentecillo para la página esa, uno de esos con arte, tronío y muchos adjetivos, uno de esos de decir muchas cosas y no contar nada, en tu línea, como tú sabes”... pero como la frase es muy larga, cuando llego al “como tú sabes” me olvido completamente de qué tenía que hacer... me asalta entonces una nostalgia infinita, y, no sé por qué, unas ganas tremendas de oír tu voz, y... ¡disculpen! Había olvidado que estaba escribiendo un cuento.
Todoesmentira
Todoesmentira
1.2.02
Puñetera desgracia
Un día, mientras me arreglaba para ir a trabajar, me senté para ponerme las botas y me quedé inmovilizada, sin poderme levantar. No padecía ningún dolor, pero mi trasero no se despegaba de la silla y mis piernas no podían enderezarse. Grité que vinieran los vecinos y, llamaron a una ambulancia. En el hospital, tras explorarme a fondo, dijeron que mi cerebro había anulado toda función de mis piernas. Permanecería en tal estado hasta que, éste, les ordenara volver a caminar. Podía ser enseguida, o tal vez nunca. Cuando él lo quisiera. Todo mi ser pendiente de mi maldito cerebro.
Ana Santolaria
Un día, mientras me arreglaba para ir a trabajar, me senté para ponerme las botas y me quedé inmovilizada, sin poderme levantar. No padecía ningún dolor, pero mi trasero no se despegaba de la silla y mis piernas no podían enderezarse. Grité que vinieran los vecinos y, llamaron a una ambulancia. En el hospital, tras explorarme a fondo, dijeron que mi cerebro había anulado toda función de mis piernas. Permanecería en tal estado hasta que, éste, les ordenara volver a caminar. Podía ser enseguida, o tal vez nunca. Cuando él lo quisiera. Todo mi ser pendiente de mi maldito cerebro.
Ana Santolaria
22.1.02
Sin ti, me moriría
Una noche más que estamos juntos..., teniéndonos el uno al otro. Por el día te añoro y por la noche... te disfruto. Junto a ti se me pasan las horas fugazmente;
mantengo el desvelo, para satisfacer mi deseo de estar contigo. Te contemplo, y admiro lo hermosa que eres. ¡Anda bonita, cuéntame una historia, que no me quiero dormir!. Te quiero, te quiero más que a nada en el mundo. Me gusta cuando me susurras al oído palabras enternecedoras, cuando me cantas canciones que sabes que me emocionan..., ¡Cómo me conoces!, tantos años juntos...Bendita radio, ¿qué haría yo sin ti?.
Ana Santolaria
Una noche más que estamos juntos..., teniéndonos el uno al otro. Por el día te añoro y por la noche... te disfruto. Junto a ti se me pasan las horas fugazmente;
mantengo el desvelo, para satisfacer mi deseo de estar contigo. Te contemplo, y admiro lo hermosa que eres. ¡Anda bonita, cuéntame una historia, que no me quiero dormir!. Te quiero, te quiero más que a nada en el mundo. Me gusta cuando me susurras al oído palabras enternecedoras, cuando me cantas canciones que sabes que me emocionan..., ¡Cómo me conoces!, tantos años juntos...Bendita radio, ¿qué haría yo sin ti?.
Ana Santolaria
Imaginación
Vuelo como los pájaros, voy de Miami a Honolulú antes que de mi cama al baño. Veo con ojos de lince, ya que encuentro euros y más euros en un cementario de chatarra! Mi oído también es fantástico, escucho sin cesar las composiciones dulces de Beethoven, de Mozart, o de Bach. Tengo el olfato de un lobo, adivino cuando mi suegra me trae sopa para comer; y mi memoria es mayor que la de los elefantes, recuerdo con insistencia el maldito martes trece que caí de la moto y desde entonces permanezco inmóvil en este catre, funcionándome únicamente la mente.
Ana Santolaria
Vuelo como los pájaros, voy de Miami a Honolulú antes que de mi cama al baño. Veo con ojos de lince, ya que encuentro euros y más euros en un cementario de chatarra! Mi oído también es fantástico, escucho sin cesar las composiciones dulces de Beethoven, de Mozart, o de Bach. Tengo el olfato de un lobo, adivino cuando mi suegra me trae sopa para comer; y mi memoria es mayor que la de los elefantes, recuerdo con insistencia el maldito martes trece que caí de la moto y desde entonces permanezco inmóvil en este catre, funcionándome únicamente la mente.
Ana Santolaria
El aburrimiento
Me aburro: si voy al cine, Harrison Ford mantiene la cara de la película anterior; si voy a clase, el profesor repite: dos por dos son cuatro; si releo un libro interesante, me sé el final; si voy a esquiar, sé que volveré a caerme otra vez; si pongo la radio, otro vecino ha matado a su mujer; mi niño me llama... seguro que pide otra chuchería; si voy con los amigos, ya no me divierten sus chistes. Estoy en el Corte Inglés, como cada día, sobre las escaleras que te suben, me distrae, pero ya me empiezan a aburrir.
Ana Santolaria
Me aburro: si voy al cine, Harrison Ford mantiene la cara de la película anterior; si voy a clase, el profesor repite: dos por dos son cuatro; si releo un libro interesante, me sé el final; si voy a esquiar, sé que volveré a caerme otra vez; si pongo la radio, otro vecino ha matado a su mujer; mi niño me llama... seguro que pide otra chuchería; si voy con los amigos, ya no me divierten sus chistes. Estoy en el Corte Inglés, como cada día, sobre las escaleras que te suben, me distrae, pero ya me empiezan a aburrir.
Ana Santolaria
8.1.02
Los Reyes Magos
Anoche me fui a dormir temprano, pues tenían que venir los reyes. No conseguí conciliar el sueño y los oí llegar. Baltasar conectó el televisor en el canal porno, Gaspar fue a la nevera refunfuñando que no les había dejado nada en los zapatos, y Melchor se echó en el sofá a furmarse unos porros. Por la mañana, junto a los regalos, habían cascos de cerveza tirados por el suelo, colillas pisoteadas, y un ambiente pestilente. ¿Se creen que por traerte unos regalitos de mierda tienen derecho a dejarte la casa hecha una cuadra?. Me voy ahora mismo a denunciarlos.
Ana Santolaria
Anoche me fui a dormir temprano, pues tenían que venir los reyes. No conseguí conciliar el sueño y los oí llegar. Baltasar conectó el televisor en el canal porno, Gaspar fue a la nevera refunfuñando que no les había dejado nada en los zapatos, y Melchor se echó en el sofá a furmarse unos porros. Por la mañana, junto a los regalos, habían cascos de cerveza tirados por el suelo, colillas pisoteadas, y un ambiente pestilente. ¿Se creen que por traerte unos regalitos de mierda tienen derecho a dejarte la casa hecha una cuadra?. Me voy ahora mismo a denunciarlos.
Ana Santolaria
La presencia de Dios
¿De dónde saqué que Dios estaba en todas partes?, ¿del catecismo?, ¿de la madre Aurora? (¿madre?, las monjas no tiene hijos, que yo sepa...)y yo aquí, encerrado hace una hora en este water sin poder girar el pomo de la puerta. Dios, ¿por qué no me echas una mano?. No me abre, ni llama a Pepe, el dueño del bar. ¿Para qué está aquí conmigo?, ¿para mofarse de mí?. ¡Vaya y que le zurzan!. Horas después un cerrajero forzó la puerta. Pepe me dijo: "Adió, hombre, no ponga eza cara, ¡que no ha zio ná! Ande uzté con Dió."
Ana Santolaria
¿De dónde saqué que Dios estaba en todas partes?, ¿del catecismo?, ¿de la madre Aurora? (¿madre?, las monjas no tiene hijos, que yo sepa...)y yo aquí, encerrado hace una hora en este water sin poder girar el pomo de la puerta. Dios, ¿por qué no me echas una mano?. No me abre, ni llama a Pepe, el dueño del bar. ¿Para qué está aquí conmigo?, ¿para mofarse de mí?. ¡Vaya y que le zurzan!. Horas después un cerrajero forzó la puerta. Pepe me dijo: "Adió, hombre, no ponga eza cara, ¡que no ha zio ná! Ande uzté con Dió."
Ana Santolaria
1.1.02
Sola
Hoy mi marido me ha echado de casa. Dice que soy una puta. También dice que nunca plancho, que no coso, ni cocino. No sé qué se experimenta con otro hombre, le plancho todas las camisas, le coso los agujeros de los calcetines y le cocino, porque así lo desea, caracoles todos los domingos. ¿Por qué entonces me ha echado de casa? No quiero que lo sepa mi amiga Maribel, ni mi vecina Antonia, ni mi madre. Nadie. ¿Por qué se lo cuento a ustedes? Mi marido, borracho, me ha echado de casa. Dice que soy puta. También dice que...
Ana Santolaria
Hoy mi marido me ha echado de casa. Dice que soy una puta. También dice que nunca plancho, que no coso, ni cocino. No sé qué se experimenta con otro hombre, le plancho todas las camisas, le coso los agujeros de los calcetines y le cocino, porque así lo desea, caracoles todos los domingos. ¿Por qué entonces me ha echado de casa? No quiero que lo sepa mi amiga Maribel, ni mi vecina Antonia, ni mi madre. Nadie. ¿Por qué se lo cuento a ustedes? Mi marido, borracho, me ha echado de casa. Dice que soy puta. También dice que...
Ana Santolaria
Para no dudar más se ató la bandera de la desidia en los ojos y dejó de mirar a ese hombre incitador que acababa de conocer. Pero al ver sin querer esos dedos, esos labios, se preguntaba qué ocurriría si él daba el primer paso, y al preguntarse, una catarata de placer intrigado la recorrió de la cabeza a los pies. Este temblor provocó al muchacho, que se acercó con un interés distinto hasta rozar su hombro con la bandera, haciendo que la catarata se tornara volcán y que de la erupción consecuente se lograra descifrar: “Perdona, ¿me lo pasas?”.
Margarita
Margarita
26.12.01
Hoy he decidido que voy a cambiar de vida. Abandono mi ciudad, mi familia y a mis amigos, decepcionado por lo poco que significo para ellos. Me voy a vivir a cualquier otro sitio, donde nadie me conozca, y espero poder encontrar a personas con quienes tener una amistad verdadera, sin intereses ocultos ni objetivos materialistas de por medio. Y a donde voy, no diré a nadie que soy rico. Y así no tendré que abandonarlo todo otra vez porque nadie me quiera mi, por como soy, sino solo por quien soy y por los millones de euros que tengo.
CCF
CCF
En la orilla
Oscuridad, las ideas aletargadas, aquella maldita confusión me aprisionaba día tras día. Ansiaba encontrar el extremo de la cuerda a la que aferrarme para salir del profundo túnel, en el que mis temores se alzaban poderosos e infranqueables.
Necesitaba algo, un sonido, un olor, una palabra algo que me guiara hacia la claridad. Estaba perdido en mi mismo. De repente, sin saber como, una de mis ideas escapaba, se tornaba en un mar de plata. Entonces escuché su fuerza libre, olí su sabor, mi pensamiento fluía libre por su inmensidad azul y sus olas susurraban: .... tranquilo, estás en casa.
Monmalone
Oscuridad, las ideas aletargadas, aquella maldita confusión me aprisionaba día tras día. Ansiaba encontrar el extremo de la cuerda a la que aferrarme para salir del profundo túnel, en el que mis temores se alzaban poderosos e infranqueables.
Necesitaba algo, un sonido, un olor, una palabra algo que me guiara hacia la claridad. Estaba perdido en mi mismo. De repente, sin saber como, una de mis ideas escapaba, se tornaba en un mar de plata. Entonces escuché su fuerza libre, olí su sabor, mi pensamiento fluía libre por su inmensidad azul y sus olas susurraban: .... tranquilo, estás en casa.
Monmalone
Vamos allá...
Como cada día, la sangre le hervía al llegar a esos minutos interminables antes de la salida del trabajo. Ellos constituían la última barrera que lo separaba de su bienamada. Salida, apretones, autobuses, gente por doquier, ajena a su gran amor. Y sin embargo, al llegar a casa, ella siempre lo espera, como cada día, fiel y siempre dispuesta a dispensar placer sin exigir nada a cambio... y como cada día, al llegar la noche, un abrazo final termina con su sufrimiento, y todo mal llega a su fin con el humo embriagador de su amada corriendo por su garganta...
Autosia
Como cada día, la sangre le hervía al llegar a esos minutos interminables antes de la salida del trabajo. Ellos constituían la última barrera que lo separaba de su bienamada. Salida, apretones, autobuses, gente por doquier, ajena a su gran amor. Y sin embargo, al llegar a casa, ella siempre lo espera, como cada día, fiel y siempre dispuesta a dispensar placer sin exigir nada a cambio... y como cada día, al llegar la noche, un abrazo final termina con su sufrimiento, y todo mal llega a su fin con el humo embriagador de su amada corriendo por su garganta...
Autosia
Decisiones
Decisiones, siempre decisiones, toda la vida es tomar decisiones, y toda elección implica un rechazo, y eso te duele en lo mas profundo, en la boca del estomago, en el alma. Pero sabes que esta es la decisión mas importante de tu vida. La que asegurará tu subsistencia. El dilema y la duda atormentan tanto como el hambre y el deseo tu cuerpo. Ya lo has decidido. No hay otra solución posible.
Caguenlaputa siempre lo mismo, me quedan 30 florines, es el ultimo dia en Amsterdam, tendre que comerme un shoarmaburguer , asi me queda pasta para esa jack terror.
Bosterix
Decisiones, siempre decisiones, toda la vida es tomar decisiones, y toda elección implica un rechazo, y eso te duele en lo mas profundo, en la boca del estomago, en el alma. Pero sabes que esta es la decisión mas importante de tu vida. La que asegurará tu subsistencia. El dilema y la duda atormentan tanto como el hambre y el deseo tu cuerpo. Ya lo has decidido. No hay otra solución posible.
Caguenlaputa siempre lo mismo, me quedan 30 florines, es el ultimo dia en Amsterdam, tendre que comerme un shoarmaburguer , asi me queda pasta para esa jack terror.
Bosterix
18.12.01
Si pudiera cerrar los ojos, y que todo lo que pienso, redactado en buena prosa -y con efectos multimedia- se guardara en un archivo para poder verlo luego, sería un apoyo impresionante para organizar la existencia. Transcurridos unos años, cuando un día por ejemplo me pego con mi pareja, abriría un archivo de cuándo eramos novietes, y la visión digital de recuerdos entrañables, serían un cortafuegos ideal para esas ocasiones en las que saltan las chispas. A ver si pronto Billy Gates, se pone a enchufarnos sensores, y guardamos en archivos los momentos más felices… tan solo cerrando los ojos.
Corregatos
Corregatos
17.12.01
El tesoro
Esa mañana pensó que había llegado el momento. La sangre fluía una vez más por sus venas arrancándola del letargo. Quedó pensativa ante las columnas que flanqueaban la entrada a la misteriosa gruta y después cruzó el umbral despacio. Tenía que dejar su tesoro lo más profundo posible para que se produjera el milagro, más desgraciadamente la historia volvió a repetirse y esa fuerza irresistible que la obligaba a salir se apoderó de ella justo cuando su tesoro iba a ser depositado. Mientras se iban sus fuerzas a sus oídos llegaron estas palabras: Cariño, esta vez casi me corro dentro!!
Nostromo
Esa mañana pensó que había llegado el momento. La sangre fluía una vez más por sus venas arrancándola del letargo. Quedó pensativa ante las columnas que flanqueaban la entrada a la misteriosa gruta y después cruzó el umbral despacio. Tenía que dejar su tesoro lo más profundo posible para que se produjera el milagro, más desgraciadamente la historia volvió a repetirse y esa fuerza irresistible que la obligaba a salir se apoderó de ella justo cuando su tesoro iba a ser depositado. Mientras se iban sus fuerzas a sus oídos llegaron estas palabras: Cariño, esta vez casi me corro dentro!!
Nostromo
Cuando recibió aquel humo milagroso sintió como las cadenas que anclaban su cerebro se deshacían sin dejar rastro. Ahora navegaba por encima de sus preocupaciones mundanas preguntándose por qué cuestiones tan banales lo habían movido a provocar tanto sufrimiento. Intentaba aguantar al máximo aquel maná purificador en su interior por ver si aquellos apocalípticos jinetes, negra herencia de la estupidez humana, desaparecían para siempre de su espíritu, y mientras aguantaba pensó si merecía la pena volver y comprobó que sí porque ahora tenía esperanza. Una sonrisa afloró a su rostro, abrió los ojos, los brazos y, finalmente, expulsó el humo.
Nostromo
Nostromo
14.12.01
Desde el instante en que lo vio nacer supo que nunca le vería echar los dientes. Esas perlas preciosas que brillan en la sonrisa de los niños. Ni vería crecer el pelo en su cabecita. Ni tampoco lo vería mamar la leche caliente de su madre. Intuyó que su vida sería corta, quizá seis meses... Previó que en poco tiempo le quitarían los huevos. Y sus ojos se arrasaron de angustia pensando que pronto lo matarían y que ¡pretenderían comérselo! Pero soltó una carcajada al percatarse de que, al fin y al cabo estaba viendo nacer a un triste pollo.
Er_Bedu
Er_Bedu
Había estado toda la tarde ilusionado con este momento. Llegué a casa y me dirigí al comedor, donde se encontraba ella; le dije que tenía una bonita sorpresa. Me preguntó de qué se trataba, y cuando le dije lo que era, se subió al sofá de un salto y me rogó que lo sacara de allí. Intenté explicarle que era lo que necesitábamos, pero con un agudo grito me obligó a salir de la habitación. Abrí la cajita de cartón, lo saqué cuidadosamente, lo conecté al ordenador y me puse a trabajar con mi ratón de última generación recién comprado.
Alex
Alex
Había una vez un planeta, creado por Dios, Alá o cómo quieras llamar al fabricante, habitado por seres humanos, que para sobrevivir aprendieron a vestirse ante el frio, a beber para paliar la sed, y a comer para no tener hambre. Pero no pudieron usar las sustancias necesarias para calmar la ansiedad y para alimentar su mente. Los ricos y poderosos, explotaban a los demás, y para que no se notara, les prohibían consumir todo lo que servía para verlo todo muy claro. Y metian en la cárcel al que incumpliera su ley, y osara utilizar el alimento del alma.
Carlos Fresnedas
Carlos Fresnedas
11.12.01
Diploma
Me han concedido un diploma. Es sólo un papel de color salmón que lleva escrito mi nombre. No me conmueve ni nada de eso porque no significa nada para mí. Dicen algunos que tener diplomas en cada pared de tu casa, de lo que sea, ¿eh?, es un símbolo de grandeza intelectual, de superiodidad cultural, deportiva i laboral o de todo eso al mismo tiempo. Hoy me han dado uno, el primero, o sea que ¡o empiezo a coleccionar papeles de color salmón con mi nombre o no me voy a comer un rosco en el programa Jugar y ganar!
Isaac Guilà
Me han concedido un diploma. Es sólo un papel de color salmón que lleva escrito mi nombre. No me conmueve ni nada de eso porque no significa nada para mí. Dicen algunos que tener diplomas en cada pared de tu casa, de lo que sea, ¿eh?, es un símbolo de grandeza intelectual, de superiodidad cultural, deportiva i laboral o de todo eso al mismo tiempo. Hoy me han dado uno, el primero, o sea que ¡o empiezo a coleccionar papeles de color salmón con mi nombre o no me voy a comer un rosco en el programa Jugar y ganar!
Isaac Guilà
7.12.01
Castillo Templario
En el casco viejo, estrenábamos el camino de las estrellas o de Santiago. El punto de partida era el castillo templario, el cuál, de pronto, se nos apareció cual fantasma mostrando su espectro, en la cima de una colina. Imponente y gloriosa, la fortaleza legendaria disfrutaba como telón de fondo, de la luz encarnada rubí del alba.
Caminados unos metros por los adoquines centenarios, guardianes de pasos y huellas; con atención presta y aguda, se podían escuchar a los caballeros hospitalarios de la cruz roja y capa blanca, partiendo, de un embate, de sus aposentos al lomo de sus caballos.
Marta Armadà
En el casco viejo, estrenábamos el camino de las estrellas o de Santiago. El punto de partida era el castillo templario, el cuál, de pronto, se nos apareció cual fantasma mostrando su espectro, en la cima de una colina. Imponente y gloriosa, la fortaleza legendaria disfrutaba como telón de fondo, de la luz encarnada rubí del alba.
Caminados unos metros por los adoquines centenarios, guardianes de pasos y huellas; con atención presta y aguda, se podían escuchar a los caballeros hospitalarios de la cruz roja y capa blanca, partiendo, de un embate, de sus aposentos al lomo de sus caballos.
Marta Armadà
30.11.01
El objetivo
Mi misión es muy importante, es una esperanza para todos aquellos que confían en mí. Debo proceder con sumo cuidado, para que no haya errores. Ya diviso el primer objetivo, un altísimo bloque de pisos. No va a ser fácil. Empiezo a descender...
Antes todo era más sencillo. Había menos gente, y sobraba espacio... Veamos, no vaya a ser que confunda los paquetes... Me encanta mi trabajo, pero ahora tengo que entrar por el balcón o por una ventana. Antes, en cambio, bastaba con aterrizar en el tejado y entrar por la chimenea. En fin, allá voy. ¡Ohoho! ¡Es Navidad!
Albert Rossell
Mi misión es muy importante, es una esperanza para todos aquellos que confían en mí. Debo proceder con sumo cuidado, para que no haya errores. Ya diviso el primer objetivo, un altísimo bloque de pisos. No va a ser fácil. Empiezo a descender...
Antes todo era más sencillo. Había menos gente, y sobraba espacio... Veamos, no vaya a ser que confunda los paquetes... Me encanta mi trabajo, pero ahora tengo que entrar por el balcón o por una ventana. Antes, en cambio, bastaba con aterrizar en el tejado y entrar por la chimenea. En fin, allá voy. ¡Ohoho! ¡Es Navidad!
Albert Rossell
28.11.01
S.O.S.
Dejar mi país ha sido muy duro. Es una experiencia muy parecida a la de perder a tus padres, pero mucho más triste que las dos vivencias juntas es la de pedir ayuda. ¡Nadie me quiere entender! Voy por las casas de antiguos amigos y las de los familiares que me abandonaron luciendo mi pena y mi pesar. Nadie me ayuda y no consigo que me den mi ansiado refugio. Debo parecer José y María buscando posada para dar a luz a nuestro enemigo. Desde estas líneas pido vuestro perdón. Por favor, ayudádme, Dios os premiará. De verdad. Bin Laden.
Isaac Guilà
Dejar mi país ha sido muy duro. Es una experiencia muy parecida a la de perder a tus padres, pero mucho más triste que las dos vivencias juntas es la de pedir ayuda. ¡Nadie me quiere entender! Voy por las casas de antiguos amigos y las de los familiares que me abandonaron luciendo mi pena y mi pesar. Nadie me ayuda y no consigo que me den mi ansiado refugio. Debo parecer José y María buscando posada para dar a luz a nuestro enemigo. Desde estas líneas pido vuestro perdón. Por favor, ayudádme, Dios os premiará. De verdad. Bin Laden.
Isaac Guilà
Puta
Mi mamá es una puta. Empieza su jornada laboral cuando yo me voy a dormir y termina de trabajar justo antes de levantarme. Por la mañana mi mamá me lava, me prepara el desayuno y me lleva al cole. Cuando vuelvo por la tarde me la encuentro durmiendo y la despierto y se enfada. A mi me gusta enfadarla y que me regañe porque al menos me hace caso. A veces, por las noches, consigo ver alguno de sus clientes y pienso que quizá mi padre dormirá hoy en nuestra casa y lograremos ser una família normal durante unas horas.
Isaac Guilà
Mi mamá es una puta. Empieza su jornada laboral cuando yo me voy a dormir y termina de trabajar justo antes de levantarme. Por la mañana mi mamá me lava, me prepara el desayuno y me lleva al cole. Cuando vuelvo por la tarde me la encuentro durmiendo y la despierto y se enfada. A mi me gusta enfadarla y que me regañe porque al menos me hace caso. A veces, por las noches, consigo ver alguno de sus clientes y pienso que quizá mi padre dormirá hoy en nuestra casa y lograremos ser una família normal durante unas horas.
Isaac Guilà
Proscrito
Lleva una vida de proscrito. Cambia a menudo de ubicación, se oculta obstinadamente entre sus semejantes para confundirse entre ellos y confundirme a mí, tan tenaz como él en mi labor de perseguirle. Aprovecha cualquier escondrijo, cualquier resquicio en la sociedad que forman sus hermanos para refugiarse secretamente. En algunas ocasiones llego a pensar que esta vez será imposible, que jamás volveré a degustar sus palabras. Pero La ciudad de los prodigios es un libro que me gusta demasiado, y ni siquiera en la biblioteca de Babel encontraría un recoveco desde donde vencer mi voluntad y permanecer huido para siempre.
Albert Rossell
Lleva una vida de proscrito. Cambia a menudo de ubicación, se oculta obstinadamente entre sus semejantes para confundirse entre ellos y confundirme a mí, tan tenaz como él en mi labor de perseguirle. Aprovecha cualquier escondrijo, cualquier resquicio en la sociedad que forman sus hermanos para refugiarse secretamente. En algunas ocasiones llego a pensar que esta vez será imposible, que jamás volveré a degustar sus palabras. Pero La ciudad de los prodigios es un libro que me gusta demasiado, y ni siquiera en la biblioteca de Babel encontraría un recoveco desde donde vencer mi voluntad y permanecer huido para siempre.
Albert Rossell
Guerra
Me herían sus ojos de náufrago, de infancia amputada. Sus pupilas eran un porqué incesante, una inversosímil ausencia de lágrimas por tantos rostros abruptamente arrancados de su vida, por tantos gestos moribundos y desesperados... Quizás preservaba esa breve humedad como su patrimonio último, o tal vez había perdido, junto con todo lo demás, incluso la potestad del llanto. De repente me alcanzó, como una llamarada atroz de sufrimiento humano. Durante unos segundos terribles sentí todo el desconcierto inabarcable, todo el infinito desamparo que manaba de su mirada yerma, y descubrí que mi coraza ya no me bastaba. Cerré el televisor.
Albert Rossell
Me herían sus ojos de náufrago, de infancia amputada. Sus pupilas eran un porqué incesante, una inversosímil ausencia de lágrimas por tantos rostros abruptamente arrancados de su vida, por tantos gestos moribundos y desesperados... Quizás preservaba esa breve humedad como su patrimonio último, o tal vez había perdido, junto con todo lo demás, incluso la potestad del llanto. De repente me alcanzó, como una llamarada atroz de sufrimiento humano. Durante unos segundos terribles sentí todo el desconcierto inabarcable, todo el infinito desamparo que manaba de su mirada yerma, y descubrí que mi coraza ya no me bastaba. Cerré el televisor.
Albert Rossell
22.11.01
Loco
Decían que estaba completamente loco, porque él era el único que, a través de ese extraño hueco rectangular –otrora un lienzo– en su caballete, veía otro mundo, un universo poblado de humanos extraños, vestidos con atuendos insensatamente austeros, y muy proclives a emplear aquellos aparejos que emitían fogonazos de luz, aunque a veces surgía uno que aparentaba gozar de mayor rango y les recordaba benevolentemente que aquellos destellos estaban prohibidos en el museo. En ocasiones alguno acercaba su cara al hueco, como para ver más de cerca a través de él, y entonces Van Gogh se quedaba mirándolo muy quieto.
Albert Rossell
Decían que estaba completamente loco, porque él era el único que, a través de ese extraño hueco rectangular –otrora un lienzo– en su caballete, veía otro mundo, un universo poblado de humanos extraños, vestidos con atuendos insensatamente austeros, y muy proclives a emplear aquellos aparejos que emitían fogonazos de luz, aunque a veces surgía uno que aparentaba gozar de mayor rango y les recordaba benevolentemente que aquellos destellos estaban prohibidos en el museo. En ocasiones alguno acercaba su cara al hueco, como para ver más de cerca a través de él, y entonces Van Gogh se quedaba mirándolo muy quieto.
Albert Rossell
